Petición para la fundación de un Semanario de
Agricultura, Industria y Comercio que Don Juan Vieytes intenta
fundar en Buenos Aires.
Señores de
la Junta de Gobierno
Conozco la
obligación con que nací de ser útil a mi Patria y creo que de ningún
modo cumpliré mejor con un deber tan sagrado como haciendo todo lo
que esté de mi parte para desempeñar el objeto que se propone el
Semanario de Agricultura, Industria y Comercio cuyo Prospecto tengo
el honor de presentar a VSS. alentado de la confianza de que será
admitido bajo su poderoso amparo y protección.
Confieso que
la ambición de concurrir en algún modo con el generoso esfuerzo con
que este Vuestro Tribunal ha propendido desde su erección a promover
la felicidad de estas Provincias ha sido acaso el mas poderoso
estimulo que me ha hecho atropellar por aquel montón de dificultades
que de ordinario se presentan a los establecimientos de esta clase,
y que al creerme asegurado de la alta protección que VS dispensa a
los que de este modo se ocupan con provecho; no he temido el
estampar mi nombre a la frente de un papel que sólo tiene por objeto
el hacer florecer y prosperar a nuestra lánguida Agricultura y ver
ocupados útilmente los brazos que hoy se hallan concentrados en la
más reprensible ociosidad. Si SS VSS conocen mejor que nadie por una
tan triste como lamentable experiencia cuanta necesidad tiene el
Labrador de que se le enseñe prácticamente el camino que debe seguir
en sus ejercicios rurales, y que por falta de este auxilio se
mantiene como aislado dentro de los escasos conocimientos que le
enseñaron sus Padres.
En un tiempo
en que casi todos los Pueblos del Mundo conocido han vuelto su mira
al adelantamiento y fomento de la mejor y la más noble de las artes
sería incontestable el cargo que aún por las Naciones menos cultas
se hiciese a la porción más pingüe y más feraz de nuestra América de
no haber adelantado un solo paso en los precisos conocimientos de su
Agricultura y de su Industria.
Yo conozco
que mis conocimientos y mis fuerzas son del todo insuficientes para
llenar el grande objeto que mi Patriotismo se ha propuesto; pero
tampoco dejo de conocer del mismo modo cuanto puede una firme y
constante aplicación sacrificada oportunamente en obsequio de la
común prosperidad, una vez que al intento le anime todo el aliento
que VSS incesantemente exhalan en promover por todos modos la
felicidad de estas Provincias.
Cuando en
los fastos de nuestra historia argentina registren los venideros los
esfuerzos que se han hecho en estos tiempos para propagar y difundir
en el Común del Pueblo los útiles conocimientos que la posteridad
supo adelantar y transmitir hasta los suyos bendecirán
incesantemente el decidido anhelo de ese respetable cuerpo a cuya
sombra y protección debieron su más constante apoyo los
establecimientos de esta especie; y yo aseguro con firmeza que no se
podrá desentender su gratitud de perpetuar la memoria de sus
ilustres bienhechores consagrándoles los dulces y lisonjeros
epítetos de Padres de la Patria.
Juan Hipólito Vieytes
1802
Archivo General de la Nación. Sala IX
4-7-6. Año 1802