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Nota
de Tapa N° 46 /
Setiembre 2007
Marcha
en Córdoba
El
punto de encuentro fue la
Cañada y Colón.
LLegamos y ya hay
concentrada mucha gente.
"Bronca porque ríen
satisfechos, al haber
comprado sus
derechos..." cantan
Pedro y Pablo en los
altoparlantes (con otro
tenor, seguirá después
el color esperanza de
Diego Torres). No se
nota, sin embargo,
demasiada bronca. No hay
devoción ni fanatismos:
la gente quiere saber
qué pasó con sus votos
(los militantes lo
entienden y no se
mezclan: aguardan con
paciencia la llegada de
las columnas en la puerta
del Correo). Mucha gente
que sale de sus trabajos,
estudiantes que vienen de
la Obispo Trejo,
familias; algunos bares
cierran por las dudas.
Pero, por lo menos en
esta ocasión, no parece
que se fuera a incendiar
la ciudad. Ni siquiera la
urna negra que encabeza
la marcha: el canto del
Himno, las manos en alto
y la desconcentración
tranquila cierran la
jornada. "Se tiene
que votar de nuevo"
nos dicen algunos en la
calle. Otros, que se
abran las urnas. Lo que
no se soporta es la idea
del fraude. De la estafa
institucionalizada. De
sentirse peón de un
tablero de ajedréz
jugado desde afuera. Hay
también cierto estupor,
del tipo "a nosotros
no": los cánticos
recuerdan el Cordobazo y
la Reforma. Electorado
difícil como pocos,
Córdoba hace pesar su
historia más allá de
los candidatos de turno.
Y se vuelve a tener la
impresión de que la
hará pesar con mucha
más contundencia en los
próximos meses.
Córdoba,
6 de setiembre 2007
A NOTAS DE
TAPA
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2000-2007
Revista Contratiempo |
Buenos Aires | Argentina
Directora Zenda Liendivit
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