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Urbanismo,
Arquitectura y Ciudad
Estructura
de los hechos urbanos
Individualidad
de los hechos urbanos
ALDO
ROSSI
Del libro LA ARQUITECTURA DE LA
CIUDAD, Aldo Rossi (Colección
Punto y Línea / Editorial
Gustavo Gili SA, Barcelona-1982)
Al describir una
ciudad nos ocupamos
preponderantemente de su forma;
ésta es un dato concreto que se
refiere a una experiencia
concreta: Atenas, Roma, París.
Esa forma se resume
en la arquitectura de la ciudad y
por esta arquitectura es por lo
que me ocuparé de los problemas
de la ciudad. Ahora bien, por
arquitectura de la ciudad se
puede entender dos aspectos
diferentes; en el primer caso es
posible asemejar la ciudad a una
gran manufactura, una obra de
ingeniería y de arquitectura,
más o menos grande, más o menos
compleja, que crece en el tiempo;
en el segundo caso podemos
referirnos a contornos más
limitados de la propia ciudad, a
hechos urbanos caracterizados por
una arquitectura propia y, por
ende, por una forma propia. En
uno y otro caso nos damos cuenta
de que la arquitectura no
representa sino un aspecto de una
realidad más compleja, de una
estructura particular, pero al
mismo tiempo, puesto que es el
dato último verificable de esta
realidad, constituye el punto de
vista más concreto con que
enfrentarse al problema.
Si pensamos en un
hecho urbano determinado nos
damos cuenta más fácilmente de
eso, y de repente se nos presenta
una serie de problemas que nacen
de la observación de aquel
hecho; por otra parte, también
entrevemos cuestiones menos
claras, que se refieren a la
cualidad, a la naturaleza
singular de todo hecho urbano.
En todas las
ciudades de Europa hay grandes
palacios, o complejos
edificatorios, o agregados que
constituyen auténticas partes de
ciudad y cuya función
difícilmente es la originaria.
Tengo presente en
este momento el Palazzo della
Ragione de Padua.
Cuando visitamos un
monumento de ese tipo quedamos
sorprendidos por una serie de
problemas íntimamente
relacionados con él; y, sobre
todo, quedamos impresionados por
la pluralidad de funciones que un
palacio de ese tipo puede
contener y cómo esas funciones
son, por así decir,
completamente independientes de
su forma y que sin embargo es
esta forma la que queda impresa,
la que vivimos y recorremos y la
que a su vez estructura la
ciudad.
¿Dónde empieza la
individualidad de este palacio y
de qué depende?
La individualidad
depende sin más de su forma más
que de su materia, aunque ésta
tenga en ello un papel
importante; pero también depende
del hecho de ser su forma
compleja y organizada en el
espacio y en el tiempo. Nos damos
cuenta de que si el hecho
arquitectónico que examinamos
fuera, por ejemplo, construido
recientemente no tendría el
mismo valor; en este último caso
su arquitectura sería quizá
valorable en sí misma,
podríamos hablar de su estilo y
por lo tanto de su forma, pero no
presentaría aún aquella riqueza
de motivos con la reconocemos un
hecho urbano.
Algunos valores y
algunas funciones originales han
permanecido, otras han cambiado
completamente; de algunos
aspectos de la forma tenemos una
certeza estilística mientras que
otros sugieren aportaciones
lejanas; todos pensamos en los
valores que han permanecido y
tenemos que constatar que si bien
éstos tenían conexión propia
con la materia, y que éste es el
único dato empírico del
problema, sin embargo nos
referimos a valores espirituales.
En este momento
tendremos que hablar de la idea
que tenemos hecha de este
edificio, de la memoria más
general de este edificio en
cuanto producto de la
colectividad; y de la relación
que tenemos con la colectividad a
través de él.
También sucede que
mientras visitamos este palacio,
y recorremos una ciudad tenemos
experiencias diferentes,
impresiones diferentes. Hay
personas que detestan un lugar
porque va unido a momentos
nefastos de su vida, otros
reconocen en un lugar un
carácter fausto; también esas
experiencias y la suma de esas
experiencias constituyen la
ciudad. En este sentido, si bien
es extremadamente difícil por
nuestra educación moderna,
tenemos que reconocer una
cualidad al espacio. Este era el
sentido con que los antiguos
consagraban un lugar, y éste
presupone un tipo de análisis
más profundo que la
simplificación que nos ofrecen
algunos tests
psicológicos relacionados sólo
con la legibilidad de las formas.
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2000-2003 Revista
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