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“Lo atamo con alambre”
JUAN PFEIFER

Expresión argentina que no requeriría de
comentarios si no fuese por su ejercitación casi
abusiva, inclusive cuando se trata del país mismo.
Alude a cierta habilidad doméstica (y no
tanto) de reparar todo tipo de utensilios, trastos,
herramientas, artefactos y aparatos diversos con el uso
del alambre como lo ilustra la carretilla en la
fotografía. Lo preferimos de hierro dulce ya que es más
blando y dúctil, al punto de poder prescindir de
herramientas, bastando tan sólo las manos para lograr
reparaciones rápidas. En la actualidad- también se puede
ver en la foto - se han sumado materiales alternativos,
como los precintos de material plástico, producto del
avance de la civilización y las importaciones chinas.
La ausencia de la “s” en la palabra
“atamo” remite a un origen popular, lo que es altamente
probable. La falta de recursos de las clases humildes
hace que el ingenio creador aflore generoso para ayudar
a resolver problemas.
Sin embargo, en Argentina, esta práctica
se puede encontrar extendida en todos los estratos
sociales, habida cuenta de nuestra vocación casi
endémica por superar “transitoriamente” dificultades de
cualquier índole.
La eficacia fugaz de esta costumbre
vernácula en la solución a corto plazo de problemas que
pueden parecer complejos, también ha hecho que esta
práctica haya alcanzado aplicaciones en el campo
teórico. Por cierto, con resultados más vagos, aunque no
por ello menos apreciados. Las estructuras provisorias
en el reino del conocimiento han servido para
legitimar acciones temporarias continuamente recicladas
con el objetivo de sostener los mecanismos del
pensamiento predominante.
“Lo atamo con alambre” parece una
solución, pero la precariedad de su esencia condena esta
práctica al fracaso en el largo plazo. Lo aparentemente
reparado vuelve a romperse una y otra vez terminando
este proceder en una quimera, en una frágil ilusión, en
fin, en una decepcionante impostura.
Como tantas otras características
subyacentes en la sociedad contemporánea (no sólo en la
nuestra) lo falso pasa por verdadero y la ilusión se
vuelve realidad en tanto se cree que el arreglo ha sido
alcanzado, hasta que su transitoriedad lo desmiente.
El terreno en el que logró gran difusión
y notable desempeño ha sido en el de nuestra política
nacional. Aquí, el “Lo atamo con alambre” ha deambulado
por la historia pasando del filamento auxiliador al
precinto multiuso con una reiteración sostenida,
abrumadora y casi extenuante. La estela de equívocos y
de frustración que esta alternancia de parches ha
provocado y provoca, nos ha dejado confundidos y con la
carretilla al borde de la inutilidad total. El abismo
apareció una y otra vez cual fantasma errante. Sin
embargo un nuevo remiendo provisorio nos regaló otros
siete años de abundancia para luego volver al extenso
período de plagas. Todo ello sin pocos disgustos, pero
con la eterna esperanza de arreglarlo definitivamente.
Si esto fuera posible…
Juan Pfeifer (1951) es
Arquitecto especializado en
temas de usos mixtos vinculados a la actividad
comercial. Socio de PfZ Arquitectos y coautor de
Shopping Sur, Soleil, Alto Palermo, Galerías Pacífico,
Patio Bullrich, Tren y Parque de la Costa, Los Gallegos
Shopping, , Alto Rosario y
Village Caballito en Argentina entre otros; Marina
Arauco y Mall Calama en Chile, renovaciones de centros
comerciales en España (Salamanca, Madrid, Tarragona) y
numerosos proyectos en curso de usos mixtos en
Argentina, Chile, Uruguay, Perú, España y Francia
(Hoteles, centros comerciales, casinos, urbanizaciones,
etc.)
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Contratiempo | Buenos Aires | Argentina
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