| / EL
DERECHO A LA VIVIENDA /
Setiembre 2003 |
VIVIENDA:
CIEN MIL PROBLEMAS POR
RESOLVER
Lic.
Eduardo Peduto
Diputado
de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires,
Vicepresidente de la
Comisión de Vivienda de
la Legislatura porteña
El
Fondo Nacional de la
Vivienda está
constituido por un
recurso que alcanza los
900 millones de pesos al
año. El siguiente cuadro
es una muestra de cómo
se distribuyen esos
recursos, de acuerdo a la
ley que regula el
funcionamiento del FONAVI
(se incluyeron sólo los
casos más
significativos):
PROVINCIA
|
%
|
MONTO
|
HABITANTES
|
PESOS
POR HABITANTE
|
Ciudad
Bs. As.
|
1,30
|
13.500.000$
|
2,776,138
|
4,85$
|
Buenos
Aires
|
14,50
|
130.500.000$
|
13,827,203
|
9,45$
|
Córdoba
|
5,65
|
50.850.000$
|
3,066,801
|
16,60$
|
Entre
Ríos
|
3,90
|
35.100.000$
|
1,158,147
|
30,30$
|
Santa
Cruz
|
3,20
|
28.800.000$
|
196,958
|
146,20$
|
Santa
Fe
|
5,65
|
50.850.000$
|
3,000,701
|
16,95$
|
Tucumán
|
4,20
|
37.800.000$
|
1,338,523
|
28,25$
|
Tierra
del Fuego
|
2,65
|
23.850.000$
|
101,079
|
236,00$
|
Este cuadro
con el que encabezo mis
reflexiones tiene la
intención de demostrar
la asimetría brutal de
recursos aplicados a la
solución del problema
habitacional. Si bien no
parece atinado hacer
comparaciones hacia el
interior de la pobreza,
no creo que debamos dejar
de lado que la crudeza de
las condiciones de
existencia en una gran
ciudad como es la de
Buenos Aires tienen
peculiaridades que deben
resaltarse. Entre ellas
hay dos que, a mi juicio,
adquieren fuerte
relevancia: por un lado,
la hostilidad
predominante como
obstáculo frente a la
solidaridad y, por el
otro, la circunstancia de
que los bienes y
servicios sólo son
asequibles mediante la
utilización de moneda.
La
Ciudad de Buenos Aires
tiene hoy un déficit
acumulado de viviendas
que permite sostener que
su número oscila en las
cien mil. Si el déficit
debe ser subsanado a
partir de la
construcción de estas
unidades estamos hablando
de cinco millones de
metros cuadrados
partiendo de una
media de cincuenta metros
cuadrados por
unidad lo que
equivale a una cifra
aproximada de 3.500
millones de pesos. Para
que se pueda tener una
idea de cual es la
magnitud de esta cifra,
diremos que ello equivale
al presupuesto anual del
Gobierno de la Ciudad.
Si bien resulta
impensable que esto se
pueda hacer de golpe, lo
que nos permite es
señalar que un plan a
cinco años significaría
la disponibilidad
financiera de setecientos
millones al año (cifra
apenas inferior a lo que
insume la Educación o la
Salud anualmente).
Esto
implica que el tema de la
vivienda es de tal
magnitud que debe ser
colocado en un lugar
privilegiado en la agenda
pública de las
políticas de Estado a
desarrollar. La Ciudad de
Buenos Aires,
independientemente del
aporte que hace el
gobierno local anualmente
que es del orden de los
setenta millones de
pesos, debe recibir como
aporte del Fondo Nacional
de la Vivienda una cifra
muy superior a la que hoy
percibe. Si sólo
tomáramos como legítima
la cifra de veinticinco
pesos per capita
(suma que resulta de
dividir la totalidad de
Fondo por la cantidad de
habitantes) ello
significaría un aporte
adicional de cincuenta y
cinco millones de pesos
anuales. Como se verá,
esto no alcanza para la
magnitud del problema que
planteamos. Se
necesitaría la
obtención de créditos
blandos, tanto locales
como internacionales,
para poder abordar el
problema con seriedad.
Sin
embargo, cabe aclarar que
se necesita
simultáneamente superar
otro tipo de escollos.
Hay un viejo axioma que
reza que la ideología
dominante es la de la
clase dominante.
Traducido al tema que nos
ocupa, esto ha llevado a
que exista en el
imaginario social una
asociación indisoluble
entre el derecho a la
vivienda y la propiedad
de la misma. Hay una
cantidad significativa de
países
especialmente
europeos donde el
derecho a la vivienda no
se encuentra asociado a
la propiedad de la misma,
sino que esa necesidad se
ve satisfecha por una
acción pertinaz y
permanente del Estado a
través del mecanismo del
alquiler social. La
ruptura de este valor
cultural predominante
permitiría la adopción
de una batería de
medidas que juzgo mucho
mas aptas para la
situación estructural
que vivimos. Una
sintética descripción
de esa batería es la
siguiente: subsidio al
alquiler de viviendas,
alquiler social de
viviendas, construcción
de viviendas sociales
(con fomento de la
constitución de
cooperativas o estímulo
de la metodología de
autoconstrucción). Para
que esta batería
resultara eficaz se hace
necesario
simultáneamente la
transformación integral
del organismo que hoy
tiene a su cargo la
cuestión: la Comisión
Municipal de la Vivienda.
Transformación que no
hace sólo a su forma de
operar sino a su propia
constitución, así como
a los mecanismos sociales
que permitan auditar
(antes, durante y
después) los distintos
programas que se lleven a
cabo.
EDUARDO
PEDUTO es
Licenciado en
Sociología. Es
Vicepresidente de la
Comisión de Vivienda de
la Legislatura porteña
donde integra además las
Comisiones de Salud y
Relaciones
Interjurisdiccionales. Es
coautor del Proyecto de
Ley "Instituto de la
Vivienda Social de la
Ciudad de Buenos
Aires", cuyo texto
puede consultarse en el
sitio www.legislatura.gov.ar
El
presente artículo fue
enviado por el autor para
su publicación en
Contratiempo.
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