HEMEROTECA / REVISTA PBT

SEMANARIO INFANTIL ILUSTRADO
Para niños de 6 a 80 años

28 de noviembre de 1909 / Año V N° 211 / Argentina

LA VÍCTIMA DEL ACRIDIO Por Ashaverus

¡Caramba, señores!
¡Qué horrible fastidio
los nuevos estragos
que causa el acridio!
Cayó en las provincias
en mangas copiosas
dejando arruinadas
cosechas pomposas.
Cuando hartó en el campo
su voracidad,
alzó un día el vuelo,
llegó a la ciudad,
entró en los tranvías,
asaltó los trenes
y mordió las bolsas
en los almacenes.
¡Oh, qué cosa bárbara!
En cafés y bares
el maldito acridio
caía a millares.
Acridio en el rancho,
acridio en la ropa,
acridio en la cama,
acridio en la sopa,
acridio en las sillas,
acridio en montón...
¡Aquí Dios no vive
con esta irrupción!
Nadie explicar puede
con seguridad
qué atrajo la plaga
sobre la ciudad.
Y como el motivo
permanece a oscuras,
se lanzan las gentes
a las conjeturas.
Hay quien cree que atrajo
a las voladoras
el nuevo sombrero
que usan las señoras.
Porque vistos desde
lejanos confines,
mejor que sombreros
parecen jardines.
Hay quien asegura
que a la plaga mueve
la nube que ha alzado
el despacho 9.
Suponen algunos
que la plaga vino
como una amenaza
de Don Victorino.
Y el vulgo sospecha
que es el presidente
quién echó a las calles
la invasión reciente
para que el asombro
de aquellos momentos,
la atención quitase
de los armamentos.
Nadie se explicaba
la causa verdad
de por qué el acridio
cayó en la ciudad
llenando veredas,
asaltando trenes
y mordiendo bolsas
en los almacenes,
hasta que de pronto
hemos comprendido
por qué en nuestras calles
la plaga ha caído.
No fue aquel despacho
de las Exteriores
que produjo al pronto
rabias y rencores.
No vino la plaga
por esos macizos
que llevan las damas
sobre sus hechizos.
Cayó la langosta
sobre la ciudad
buscando, en vez de hojas
una cantidad.
La Defensa Agrícola
muy puesta en funciones,
sacó del erario
un par de millones.
Así es que quien sufre
la invasión reciente
es, sin duda alguna,
¡el contribuyente!

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