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Locura -
locura de -
de cómo decir -
locura de este -
desde -
locura desde este -
dado -
locura dado lo que de -
visto -
locura visto este -
este -
cómo decir -
esto -
este esto -
esto aquí -
todo esto este aquí -
locura dado todo lo -
visto -
locura visto todo esto
este esto aquí de-
de -
cómo decir -
ver -
entrever -
creer entrever -
querer creer entrever -
locura de querer creer
entrever qué -
qué -
cómo decir -
y dónde -
dónde querer creer
entrever qué donde -
dónde -
cómo decir -
allí -
allá -
lejos -
lejos allí allá -
apenas -
lejos allí allá apenas
qué -
qué -
cómo decir -
visto todo esto -
todo este esto aquí -
locura de ver qué -
entrever -
creer entrever -
querer creer entrever -
lejos allí allá apenas
qué -
locura de allí querer
creer qué -
qué -
cómo decir -
cómo decir
S. BECKETT,
Cómo decir
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Nota de tapa
25 / Año IV / Octubre
2005
Las
formas del abismo
La ciudad moderna se
funda, se organiza y se
reproduce sobre la base
de la diferencia. A la
descontrolada mezcla que
ella misma genera y
acentúa le opone el
orden de la
fragmentación y de la
cualificación espacial,
reforzado por el sentido
de pertenencia -éste
constituye un poderoso
fármaco frente a la
angustia metropolitana.
Las transformaciones
urbanas, a la vez,
tienden a definir de qué
forma vamos a pertenecer
a un determinado espacio,
pero también cuándo
dejaremos de hacerlo.
Durante las primeras
décadas del siglo XX la
solidaridad organizada en
el revulsivo conventillo
encontró solución,
motivos higiénicos,
morales y políticos
mediante, en la
tipología de vivienda
unifamiliar ubicada en
los suburbios de la
ciudad. El patio como
lugar de toma de
conciencia de aquellos
problemas comunes a una
clase que se estaba
llevando la peor parte en
el proceso de
modernización de Buenos
Aires fue sustituído por
la extrema individualidad
del terreno propio y
pagadero en eternas
cuotas. En la actualidad,
el cambio de rumbo de la
economía global y de sus
formas de producción
genera esa masa informe
de cuerpos inconexos y
desocupados que solamente
cuentan consigo mismos
para sobrevivir en un
sistema que los dejó
afuera. La familiaridad
del ámbito laboral, los
rituales cotidianos y las
formas de organización
gremial quedan abolidos
por la fuerza del cuenta
propismo espiritual y
material. También la
fragilidad de las
relaciones humanas, su
fugacidad e
inestabilidad, el otro
entendido o bien como un
medio para lograr los
fines personales o en el
peor de los casos como un
enemigo a derrotar, habla
de un cambio de valores
donde la solidaridad
sólo podría encontrarse
precisamente entre los
que ya no tienen
absolutamente nada que
perder. Pero si por un
lado la protesta social
genera estrategias que
van delineando una
práctica de ciudad que
se enfrenta al proyecto
instrumental-especulativo
(y con esto, a la vez,
genera nuevas formas de
pertenencia), por el
otro, la extrema soledad,
la ausencia del otro y
las imposibilidades
varias colocan al cuerpo
y al espíritu al borde
de un abismo que también
podría ser un desafío.
Esa sensación de eterno
aislamiento sin
redención alguna puede
instaurar también un
espacio para la
construcción de nuevas
formas, de nuevas miradas
ajenas a las
habitualidades legisladas
y canonizadas. No
pertenecer puede
volverse un privilegio.
Después de todo, la
labor creativa, el arte
verdadero y el
pensamiento crítico
siempre fueron tareas
solitarias, por lo
general nacieron de una
disconformidad hacia la
época que los originó,
de un malestar del cuerpo
que, enfrentando al
abismo y al desierto,
emprendió la necesaria
tarea de demolición de
lo instituido y se
convirtió en potencia
creadora.
De algunos de estos
instantes hablaremos en
este nuevo Contratiempo.
OCTUBRE
2005Ecce
Homo / Prometeo / Poe,
Vida y Obras / Guaraníes
y Charrúas / Cultura
S.A.
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2000-2005
Revista Contratiempo |
Buenos Aires | Argentina
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