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NOTA DE TAPA N° 64 / NOVIEMBRE
2009
Nueve años en Contratiempo

Por
estos días Revista Contratiempo cumple nueve años. El número
redondo del año que viene, sin embargo, preocupa más. ¿Cómo
ocurrió? O, mejor dicho, ¿cómo nos quedamos tanto tiempo en un
mismo sitio? Nosotros, que por lo general miramos con recelo a
todo lo que está demasiado instalado y que siempre andamos
buscando las salidas de emergencia. Será porque todavía creemos
que la revista es sólo un rumor que circula inquieto y que jamás
echa fundaciones para evitar ser atrapada. O catalogada. Fueron
nueve años de recuperación de lecturas y de miradas, de énfasis
en aquellos autores de los que nos sentimos deudores, así como
de trabajo riguroso sobre nuestras propias ideas. Abrimos un
espacio sin saberlo y allí nos fuimos quedando. Revistas,
periódicos y libros editados testifican apenas todo el proceso
de esto que constituye Contratiempo. Materialidad y
virtualidad que trabajan en forma conjunta y que se alimentan
una de otra. La tecnología fue nuestra aliada, fue el espacio
propicio para obviar las jerarquías y circular con impunidad por
todo el mundo; y el papel, la ilusa garantía de permanencia y el
deseo de los lectores por venir. El nombre elegido hace nueve
años no fue casual. Y para recordar algo de aquel remoto verano
del 2000/1, aquí un fragmento de la Nota Editorial que abría el
primer número digital de la revista, dedicado al tiempo perdido:
El término "contratiempo" es definido por la Real Academia
Española como "una acción perjudicial y por lo general
inesperada". En el número inaugural de CONTRATIEMPO nos interesa
reflexionar, por un lado, sobre esta suerte de extrañamiento del
hombre moderno. Esa acción perjudicial e inesperada que lo dejó
inválido para percibir una realidad que, pese a todo, está ahí,
rabiosamente viva. Y que siempre, como su propio tiempo, se le
escapa de las manos. Es decir, porque queremos reflexionar sobre
lo que Ulises no quiso escuchar, no importa si fue el canto o el
silencio. Pero a la vez, invirtiendo el sentido del término,
queremos pensar también aquellas cuestiones propias y
constitutivas de este tiempo denominado "de la
caducidad".Cuestiones que, violentadas hacia sus límites, pueden
llegar a desacomodarnos, a volverse perjudiciales e inesperadas
para nuestro rutinario infierno. Pueden desatar a sus demoníacas
criaturas e instaurar nuevas formas de habitar el mundo, nuevos
modos de pensamiento que nos contacten con las cosas queridas,
olvidadas, misteriosas, innombrables. Con los elementos vitales.
Hay voces que, al girar sobre el presente, realizan el doble
movimiento de fuga y retorno: fuga de los lugares comunes,
retorno a otros tiempos. Obras y textos que capturan el murmullo
de aquellos dioses en retirada. El trabajo a realizar será
entonces ejercitar los oídos, los cuerpos, para escucharlas.
Así hablábamos hace nueve años. Y, como diría Deleuze, ya no
recordamos por qué, qué lecturas, qué amores, en qué entretejido
nos hallábamos inmersos para generar este espacio, no sabemos si
perjudicial o inesperado. La cuestión es que la revista cumple
nueve años y aquí estamos.
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Noviembre
2009
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