/
|
OPINIÓN / 10 AÑOS DE
REVISTA CONTRATIEMPO
Diez Años
NAHUEL
LEVINTON
El
ser humano desde que existe hasta que deja de existir no solo
vive, sino que a la vez cambia. Al principio parecemos todos
iguales, no es fácil diferenciarnos, salvo para quienes darían
la vida por nosotros, quienes en general son los que
precisamente nos dieron a nosotros la vida. A medida que
crecemos adoptamos una forma más definida, sin embargo con el
tiempo esta forma sufre innumerables modificaciones. Algunos
mantienen una figura similar a lo largo de toda su vida, otros
cambian de maneras increíbles e impensadas, y no los reconocemos
años después de haber compartido infancias enteras. Algunos
nacen y mueren con la foto de Perón pegada a las paredes y al
techo, otros votan por Menem, después por Kirchner, después por
el Partido Socialista, y después piden que vuelva la Junta
porque “con Videla uno podía salir a la calle”.
Algunos nacen y mueren hinchas de San Lorenzo, otros son de Boca
y de River, después de algún club europeo, y al final se
conforman con sufrir cuando Argentina pierde cuatro a cero con
Alemania por contratar a un técnico que sólo sabe dar charlas
motivacionales. En definitiva, algunos cambian más que otros,
pero todos lo hacen.
El
efecto que causamos a nuestro alrededor depende en gran medida
de nuestro esfuerzo, así como de la suerte, de la época y el
lugar que nos haya tocado, pero sobre todo es una cuestión de
fe. Es imposible saber qué ocurre primero, si la fe nos lleva a
la victoria o al fracaso, o si la fe se afirma o se desmorona
ante el determinado e inevitable desenlace. Lo único que sabemos
es que nadie pasa por este mundo sin dejar rastro, bueno o malo.
Así
como los bichos de luz viven no más de una noche, nosotros
podemos con suerte alcanzar los cien años y seguir tejiendo
bufandas un rato más. En el medio están los que viven un año,
los que viven cincuenta, cinco, veinte y también están los que
viven diez.
Para
un bicho de luz, diez años es una utopía (o una distopía). Para
nosotros es muy poco hoy en día, para un gato es bastante, pero
no demasiado, y para una revista de cultura, en tiempos donde
“nadie escucha a nadie, y todos contra todos” como dice Fito
Páez, si bien no es el sueño o la pesadilla inalcanzable de una
luciérnaga, es una cantidad de tiempo importante y sin duda
admirable.
Las revistas culturales no son como los seres humanos, que matan
gente, se drogan y engañan a sus parejas. Pero deben
agradecerles a éstos su existencia y son una prueba irrefutable
de que, a pesar de las guerras, el calentamiento global y la
pobreza, no somos un total fracaso.
Ahora, si las revistas culturares pueden probar algo así, ¿no
deberíamos agradecerles nosotros a ellos? ¿Y no sería justo
también felicitar a sus creadores? Creo que sí, por eso gracias,
y felicidades.
Volver a Notas de tapa
|

Desarmando misiles
NAHUEL LEVINTON
Novela / 248 págs.
Contratiempo Ediciones
ISBN 978-987-24226-6-0 |