
Figura reclinada (1950)
HENRY MOORE
|
|
Identidad
Tortuga
persigue a tortuga
¿Por qué los axe
(guayaki) "mansos" persiguen a
sus hermanos "salvajes"?
MARK MÜNZELDel
libro LAS CULTURAS CONDENADAS, comp. de
Augusto Roa Bastos (Siglo XXI, México
1980)
Ya varios autores han
anotado, perplejos, el extraño e
increíble hecho de que algunos de estos
indígenas, después de haber sido
"amansados", sirvan a los
civilizados, como perros de caza y como
"señuelos", para perseguir y
capturar a sus hermanos que todavía
vagan libres por la selva.
Arco y
fusil: La guerra de las tortugas
Krymbégi
("tortuga") es el nombre del
jefe de los Axe libres de la zona de
Curuguaty. Sus hermanos de etnia
"mansos" con quienes tuve
contacto, se refieren a él con una
mezcla de miedo, odio, envidia y
admiración: alto, el gorro de piel de
jaguar sobre la cabeza como señal
exterior del caudillo, el gran arco de
madera pesada en la mano, es el símbolo
de la última resistencia desesperada
contra los blancos, es el yrma-xija,
término que expresa el concepto de
"libre, tradicional, guerrero,
macho". Antes de 1970, Krymbégi
dirigía a unos 120 a 200 axe, muchos de
ellos antiguos cautivos de los blancos de
la región, reintegrados al monte para
ensayar otra vez la aventura de una vida
libre. Hoy, después de la captura de la
mayor parte de sus compañeros, a
"Tortuga" sólo le queda un
pequeño resto de amigos para compartir
su lucha.
Pero Krymbégi es
también el nombre de un axe
"manso", capturado a principios
de los años cincuenta, que logró
escaparse después de seis meses, pero
que en 1959 regresó para siempre a los
blancos, que lo llaman
"Marcos". Hoy, es una especie
de "capatáz" entre los axe
"mansos" del lugar, fiel a su
señor, dominando perfectamente el
guraraní de los blancos, poseedor de un
fusil que constituye una prueba de la
confianza depositada en él, es el
prototipo del indio convertido,
"civilizado", o, como dicen los
Axe Pane: "Tortuga"
manso, con su fusil, persigue los rastros
de "Tortuga" salvaje, para
capturarlo.
En el sitio de
"Tortuga" manso, hoy se
encuentran también antiguos compañeros
del caudillo selvático, separados de
éste por su captura, en la que
colaboraba activamente
"Tortuga" manso. Al comienzo de
mi estadía en este lugar, sólo dominaba
uno de los tres dialectos axe que allí
se hablan, enfrentando dificultades de
entendimiento, sobre todo con los
indígenas oriundos de Curuguaty. Roqué
a uno de ellos que contara cómo había
salido del monte. En respuesta, me
narró, para el micrófono de mi
grabadora, un texto prolongado, que no
comprendí inmediatamente. Pero capté
que habló de Krymbégi: con
rabia, con amenazas. "Reacción
natural de un capturado contra su
capturador", pensé yo, al escuchar
la palabra que, como ya se sabe por otras
investigaciones, expresa todo el odio del
axe contra los blancos y sus
"señuelos" amansados: Krymbégi
tavy! pero yo no había
comprendido nada. Otro axe, cuyo dialecto
ya dominaba, me tradujo el texto: Se
trataba de "Tortuga"
selvático, antiguo amigo y jefe del
hombre que hablara para mi grabadora. En
vez de narrar su propia captura
recuerdo doloroso para él- me
contaba cómo él iría a la caza de los
axe selváticos, para capturar o matar a
su propio pariente, Krymbégi del
monte.
"Seguiremos lejos los
rastros de los Guayaki.
Primero, iremos lejos con la camioneta,
después, lejos de aquí, bajaremos para
buscar a los Guayaki, y los
llevaremos cogidos del brazo. Caeremos
sobre ellos en la noche, apagando sus
fuegos, y los golpearemos en el suelo. A
las mujeres taby que no querrán
ser llevadas a la camioneta, las
obligaremos a correr por el camino,
delante de la camioneta, y después las
seguiremos con la camioneta hasta que, de
cansancio, caigan en el suelo. Al Krymbégi
yrma-xija hay que quebrarle el brazo,
brutalmente, para que venga. Gritará de
dolor Krymbégi, hay que ultimarlo
con el machete, gritará de dolor Krymbégi".
Más tarde, asistí a una especie de
teatro improvisado en el cual los axe
"mansos" demostraron la captura
de Krymbégi donde lo llevarían
atado hasta la camioneta, y para quebrar
su resistencia, lo matarían a golpes,
después de haber puesto un pie sobre la
cabeza del jefe en señal de victoria (el
actor que representa al jefe, grita
desesperadamente y se retuerce de dolor,
mientras que los espectadores se
divierten extremadamente).
El "jefe", Krymbégi
del monte, no lo es por derecho de
sucesión sino como concuerdan
todos lo que lo conocen- por su coraje,
su voluntad de resistir, su genio de
sobrevivir en una guerra que
desalentaría a muchos otros. Un día, se
sabe, morirá y entonces la memoria de
los axe tendrá su héroe, Krymbégmai
(la "i" de la sílaba final de
los nombres axe se cambia en
"mai" al hablarse de los
finados). El 1 de marzo de 1972, salí
del lugar de los axe "mansos"
para tratar un asunto personal. Al
regreso, interrogado por los axe sobre la
razón de mi ausencia, respondí evasivo
que era por causa del día nacional
paraguayo. Inquirieron los indígenas
qué clase de día era éste, les conté
la historia del mariscal López,
desconocida entre ellos (estos campesinos
todavía no tienen conocimiento ni de la
existencia del estado paraguayo). Cuando
en mi narración llegué al momento
dramático de la última lucha, los
oyentes apasionados comentaron: Béru
tavy Krymbégmai noga jukáma!
("Los blancos malditos han matado al
que era como Krymbégi").
Nótese que los que así se expresaron
eran axe "mansos", o sea,
enemigos jurados del citado Krymbégi
y aliados de los blancos. Pero al
escuchar la relación de una resistencia
heroica contra los invasores
superiores en número-, de repente
se olvidaron de su propia posición,
tomando el partido del que merecía su
admiración, y trazando un paralelo entre
la triple alianza y los blancos enemigos
de los axe "salvajes" de un
lado, y el mariscal paraguayo y Krymbégi
del otro. El incidente muestra dónde
están las simpatías secretas de los
mismos "mansos", y deja
aparecer aún más enigmática su alianza
con los blancos.
/
Volver
a Portada Revista Contratiempo Nº 7
Volver
a Inicio
2000-2004 | Revista
Contratiempo | Buenos Aires | Argentina
Directora: Zenda Liendivit
/
|