Revista de pensamiento y cultura
/ ¿Existe la libertad? / Año IV N° 7 / Primavera - Verano 2004/05

 

Figura reclinada (1950)
HENRY MOORE

   
Identidad
Tortuga persigue a tortuga
¿Por qué los axe (guayaki) "mansos" persiguen a sus hermanos "salvajes"?
MARK MÜNZEL

Del libro LAS CULTURAS CONDENADAS, comp. de Augusto Roa Bastos (Siglo XXI, México 1980)

Ya varios autores han anotado, perplejos, el extraño e increíble hecho de que algunos de estos indígenas, después de haber sido "amansados", sirvan a los civilizados, como perros de caza y como "señuelos", para perseguir y capturar a sus hermanos que todavía vagan libres por la selva.

Arco y fusil: La guerra de las tortugas

Krymbégi ("tortuga") es el nombre del jefe de los Axe libres de la zona de Curuguaty. Sus hermanos de etnia "mansos" con quienes tuve contacto, se refieren a él con una mezcla de miedo, odio, envidia y admiración: alto, el gorro de piel de jaguar sobre la cabeza como señal exterior del caudillo, el gran arco de madera pesada en la mano, es el símbolo de la última resistencia desesperada contra los blancos, es el yrma-xija, término que expresa el concepto de "libre, tradicional, guerrero, macho". Antes de 1970, Krymbégi dirigía a unos 120 a 200 axe, muchos de ellos antiguos cautivos de los blancos de la región, reintegrados al monte para ensayar otra vez la aventura de una vida libre. Hoy, después de la captura de la mayor parte de sus compañeros, a "Tortuga" sólo le queda un pequeño resto de amigos para compartir su lucha.

Pero Krymbégi es también el nombre de un axe "manso", capturado a principios de los años cincuenta, que logró escaparse después de seis meses, pero que en 1959 regresó para siempre a los blancos, que lo llaman "Marcos". Hoy, es una especie de "capatáz" entre los axe "mansos" del lugar, fiel a su señor, dominando perfectamente el guraraní de los blancos, poseedor de un fusil que constituye una prueba de la confianza depositada en él, es el prototipo del indio convertido, "civilizado", o, como dicen los Axe Pane: "Tortuga" manso, con su fusil, persigue los rastros de "Tortuga" salvaje, para capturarlo.

En el sitio de "Tortuga" manso, hoy se encuentran también antiguos compañeros del caudillo selvático, separados de éste por su captura, en la que colaboraba activamente "Tortuga" manso. Al comienzo de mi estadía en este lugar, sólo dominaba uno de los tres dialectos axe que allí se hablan, enfrentando dificultades de entendimiento, sobre todo con los indígenas oriundos de Curuguaty. Roqué a uno de ellos que contara cómo había salido del monte. En respuesta, me narró, para el micrófono de mi grabadora, un texto prolongado, que no comprendí inmediatamente. Pero capté que habló de Krymbégi: con rabia, con amenazas. "Reacción natural de un capturado contra su capturador", pensé yo, al escuchar la palabra que, como ya se sabe por otras investigaciones, expresa todo el odio del axe contra los blancos y sus "señuelos" amansados: Krymbégi tavy! –pero yo no había comprendido nada. Otro axe, cuyo dialecto ya dominaba, me tradujo el texto: Se trataba de "Tortuga" selvático, antiguo amigo y jefe del hombre que hablara para mi grabadora. En vez de narrar su propia captura –recuerdo doloroso para él- me contaba cómo él iría a la caza de los axe selváticos, para capturar o matar a su propio pariente, Krymbégi del monte.

"Seguiremos lejos los rastros de los ‘Guayaki’. Primero, iremos lejos con la camioneta, después, lejos de aquí, bajaremos para buscar a los ‘Guayaki’, y los llevaremos cogidos del brazo. Caeremos sobre ellos en la noche, apagando sus fuegos, y los golpearemos en el suelo. A las mujeres taby que no querrán ser llevadas a la camioneta, las obligaremos a correr por el camino, delante de la camioneta, y después las seguiremos con la camioneta hasta que, de cansancio, caigan en el suelo. Al Krymbégi yrma-xija hay que quebrarle el brazo, brutalmente, para que venga. Gritará de dolor Krymbégi, hay que ultimarlo con el machete, gritará de dolor Krymbégi". Más tarde, asistí a una especie de teatro improvisado en el cual los axe "mansos" demostraron la captura de Krymbégi donde lo llevarían atado hasta la camioneta, y para quebrar su resistencia, lo matarían a golpes, después de haber puesto un pie sobre la cabeza del jefe en señal de victoria (el actor que representa al jefe, grita desesperadamente y se retuerce de dolor, mientras que los espectadores se divierten extremadamente).

El "jefe", Krymbégi del monte, no lo es por derecho de sucesión sino –como concuerdan todos lo que lo conocen- por su coraje, su voluntad de resistir, su genio de sobrevivir en una guerra que desalentaría a muchos otros. Un día, se sabe, morirá y entonces la memoria de los axe tendrá su héroe, Krymbégmai (la "i" de la sílaba final de los nombres axe se cambia en "mai" al hablarse de los finados). El 1 de marzo de 1972, salí del lugar de los axe "mansos" para tratar un asunto personal. Al regreso, interrogado por los axe sobre la razón de mi ausencia, respondí evasivo que era por causa del día nacional paraguayo. Inquirieron los indígenas qué clase de día era éste, les conté la historia del mariscal López, desconocida entre ellos (estos campesinos todavía no tienen conocimiento ni de la existencia del estado paraguayo). Cuando en mi narración llegué al momento dramático de la última lucha, los oyentes apasionados comentaron: Béru tavy Krymbégmai noga jukáma! ("Los blancos malditos han matado al que era como Krymbégi"). Nótese que los que así se expresaron eran axe "mansos", o sea, enemigos jurados del citado Krymbégi y aliados de los blancos. Pero al escuchar la relación de una resistencia heroica contra los invasores –superiores en número-, de repente se olvidaron de su propia posición, tomando el partido del que merecía su admiración, y trazando un paralelo entre la triple alianza y los blancos enemigos de los axe "salvajes" de un lado, y el mariscal paraguayo y Krymbégi del otro. El incidente muestra dónde están las simpatías secretas de los mismos "mansos", y deja aparecer aún más enigmática su alianza con los blancos.

/

Volver a Portada Revista Contratiempo Nº 7
Volver a Inicio


2000-2004 | Revista Contratiempo | Buenos Aires | Argentina
Directora: Zenda Liendivit

/