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Figura
HENRY MOORE
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Identidad
¿Vida
cotidiana en libertad o en represión?
La mujer guaraní
en las Misiones jesuiticas:
una lectura a través del Cotyguazú
(1609-1768)NORBERTO
LEVINTON
Arquitecto
y Especialista en Historia
/
Introducción
Un estudio de la
significación de ser mujer en un pueblo
misional y durante la época colonial
tiene que sustentarse en una actitud de
profunda precaución. Primeramente porque
se trata de una mujer indígena
caracterizada por la
"civilización" como
"salvaje" o
"bárbara" debido a sus
costumbres anteriores al contacto. En
ello, por supuesto, habían incidido las
peculiaridades de la organización social
de los guaraníes y la posición de los
hombres con respecto a las mujeres. En
ese sentido las fuentes documentales son
portadoras de una gran cantidad de
comentarios apresurados y contradictorios
y debe realizarse una precisa
hermenéutica de las mismas.
Fundamentalmente al tratarse la relación
de estas mujeres indígenas con hombres
europeos señalados como los más
auténticos portadores de la moral de la
época: los representantes de la
Compañía de Jesús. El objetivo de este
trabajo es evidenciar en este espacio
misional los logros sociales de una
situación de interacción y de
influencias mutuas. Todos cambiaron; la
mujer, los hombres indígenas e inclusive
los sacerdotes jesuitas.
/
El cotiguazú
A partir de 1714 se
comenzaron a levantar construcciones
denominadas "cotyguazú"
en los pueblos misionales (1).
Según el "Arte de la lengua
guaraní", de Ruiz de Montoya coty,
quiere decir puesto, lugar
donde la persona está, aposento y guazu
significa grande
(2). Es decir que la
acepción indígena no tenía ningún
contenido peyorativo o represivo.
La orden del provincial que
le dio origen textualmente decía:
"hágase
una buena casa, fuerte y capaz, con su
patio y divisiones para las Viudas,
Solteras y Huérfanas; y en una división
se pondrán las Viudas y las que tienen
ausentes sus maridos; en otra las
Solteras y Huérfanas
". (3)
¿Cómo reaccionó la comunidad
indígena?
En algunos pueblos como San
Joseph, hacia 1722, los documentos
traducen ciertas molestias de la
sociedad. "El cotyguazú se
agrandará en la forma que se dijo en la
visita presente cayendo la puerta
principal a la plaza. Para que las
recogidas estén contentas y con alivio
en su encerramiento se les asistirá en
la comida con más liberalidad
mandándoles matar por lo menos tres
vacas cerca del cotyguazú dándoles las
tres reces de ración a solas ellas todos
los días que racionan carne; porque
necesitan de más comida de lo que era
hasta ahora, se les ha dado por haber
muchos chiquillos con sus
madres
".(4)
En el pueblo de San Xavier sucedió
algo similar:
"la casa de
las recogidas está con mucha incomodidad
y estrechez, alárguese más abriendo
puerta al otro patio y lienzo de casas en
la forma que se trató en la
visita
" (5).
Al respecto también del pueblo de
Yapeyú se menciona
"acábese
lo más bueno que se pudiere el
cotyguazú
".
(6) Es decir que ocho
años después de emitida la orden
todavía había ciertas vacilaciones y
resquemores; lo que termina por
confirmarlo un Memorial de 1746 enviado
desde Roma por el Padre General Francisco
Retz:
"encargo muy
seriamente a los Padres Provinciales que
por cuantos medios puedan ya por
sí, ya por medio de los misioneros,
procuren conservar y aumentar las casas
de las recogidas y celar el buen gobierno
de ellas, por ser cosa de tanta
importancia al servicio de Dios y bien de
esas almas...".(7)
Sería conveniente analizar
el origen de la idea y sus antecedentes.
Veamos lo que dice una carta del Padre
Provincial Andrés de Rada de 1667
dirigida a los misioneros de las
reducciones del Paraná y Uruguay:
"
consérvese la costumbre de que entrando
en edad casadera y algo antes se pongan
las niñas entenadas en casa distinta de
la de su madre y padrastro ora sea con su
abuela ora con alguna tía, finalmente
casa de persona que sea de toda
satizfacción para la gente del pueblo,
que comunmente suele estar en esto más a
la mira, no sea que por huir como dicen
el rescoldo den en las
brasas
(
)
en especial
cuando muere la madre se tendrá gran
cuidado de que no quede la hija en casa
del padrastro
(
)
el mismo
se tendrá con las mujeres e hijas de los
que van a la yerba o Vaquería o a Santa
Fe
".(8)
Estos textos
indican que ya estaba planteada la base
conceptual de la cuestión. ¿Qué se
pretendía? Si partimos del análisis de
un texto del Padre Montoya donde dice que
"en el sexto [No
cometerás adulterio] guardamos
silencio en público por no marchitar
aquellas tiernas
plantas
"
parecería
confirmarse la visión de la existencia
de cierta liberalidad en las costumbres
sexuales de los indios. Más cuando
Montoya relata que un Cacique revoltoso
les decía a sus "vasallos"
"los
demonios nos han traído a estos hombres
pues quieren con nuevas doctrinas
sacarnos del antiguo y buen modo de vivir
de nuestros antepasados, los cuales
tuvieron muchas mujeres, muchas criadas y
libertad en escogerlas a su gusto, y
ahora quieren que nos atemos a una mujer
sóla
". (9)
A su vez el Padre Techo expresa que
"en
cuanto al matrimonio, gozan de completa
libertad: cada cuál toma en concepto de
esposas o de concubinas cuantas mujeres
puede conseguir y mantener. Los Caciques
se juzgan con derecho a las más
distinguidas doncellas del pueblo, las
que ceden con frecuencia a sus huéspedes
o clientes. Es tan grande su lascivia que
abusan en ocasiones de sus mismas
nueras
".(10)
También el Padre Lozano insiste con la
misma tónica aunque con dudas-
transmitiendo la idea de que
"mujer
perpetua aseguran gravísimos fundamentos
que no la tuvieron, porque como gente que
jamás supo de contratos, ignoraron
también este tan gravoso en la
perpetuidad del matrimonio; y como los
varones idolatraban su propia libertad y
eran amigos de desenfado, imaginaron era
indecencia se ligase el varón con
vínculo que fuera indisoluble
".
(11)
Hasta el sutil Padre Cardiel
incitaría a suponer que la orden
religiosa había hecho construir el cotyguazú
como parte de una política de control de
las costumbres. Este misionero traduce el
término cotyguazú como
"casa de recogidas" y explicita
que
"a las mujeres de la
casa de las Recogidas se les obliga que
vengan en comunidad con sus Alcaldes
viejos a Misa y Rosario y demás
funciones eclesiásticas como Vísperas
solemnes. En lo demás del tiempo están
ocupadas en sus labores mujeriles de
hilar, coser y de traer agua y leña para
su recogimiento. Las demás mujeres,
fuera de la tarea del hilado para el
común del sábado y miércoles, se
ocupan de lo mismo y en aderezar la
comida para su familia". (12) El
sentido ciertamente represivo se refuerza
al ver que para la Real Academia de la
Lengua Española "recogida"
(casa de recogidas fue utilizada como
sinónimo de cotyguazú) quiere
decir que tiene recogimiento y vive
retirada del trato social y así como en
el hecho de que con el mismo nombre se
haya designado un beaterio construido en
Buenos Aires.(13)
Por otra parte cuando se
produjeron las deserciones masivas de los
pueblos en 1736 -como consecuencia de las
hambrunas, la guerra contra los comuneros
y las epidemias- con respecto a los
indios fugitivos el Padre Nusdorffer hizo
hincapié [aclarando que eran
averiguaciones de indios de varios
pueblos] especialmente en la cuestión
sexual. Afirmó que
"el
Capitán [el jefe del pueblo de
fugitivos] reparte las mujeres a los
hombres y las muchachas a los
muchachos
" destacando que
"los
indios de la nueva población unos tienen
una mujer, otros dos, otros tres y otros
cuatro
".(14)
Por eso no sorprende que la
historiografía se haya apoderado de esa
significación. Bruxel (15)
define a la casa de recogidas como
"asilo-orfanato". Afirma que
además de viudas y huérfanas
desamparadas
"acogía a
mujeres abandonadas (sea por infidelidad
o larga ausencia del marido debido a
trabajos en yerbales, viajes o guerra) si
ellas no tenían a quien cuidar o quien
las cuidase. Servía también de
reformatorio para mujeres de vida
censurada". Según este
historiador, citando a Furlong (16),
también se designaba al cotyguazú
como "tupanciró" o casa
de la Madre de Dios. La describe como un
conjunto de salas que se comunicaban por
un patio o jardín interno. El autor hace
hincapié en el hecho de que el edificio
estaba cerrado por dos llaves diferentes
para una única puerta externa y que la
portera de adentro y el portero por fuera
debían ser personas de edad madura.
Hernández enfatiza este criterio :
"no
fue poco lo que costó a los misioneros
el separar aquel pueblo carnal de la
pluralidad de mujeres
"
reafirmándolo al decir que los indios de
las misiones tenían
"un
justo desprecio de todos los contagiados
con el inmundo vicio de la lujuria
"
(17)
Sin embargo creemos que la
cuestión del cotyguazú,
contrariamente a lo que expresa
Hernández, se relaciona con la
habladuría social y no con una
estrategia jesuitica de control sexual.
Es posible afirmar que existió una
conceptualización diferente sobre la
mujer acompañada por hombres
socialmente autorizados por el casamiento
o la paternidad- y la mujer sola. Esto se
observa claramente en la multiplicidad
del carácter "sola": ser
huérfana, ser viuda, ser separada
aunque sea momentáneamente-, etc..
Pero tampoco hubo una discriminación
desde ese punto de vista. Es importante
notar que las Leyes de Indias en el Libro
IV Título Quinto Ley VI tuvieron el
mismo criterio con los hombres. Ellas
destacan la voluntad real de que los
hombres no estén solos. De manera
análoga a cómo habíamos señalado
ut-supra la idea de la importante
significación misional de la
mujer-con-hombre, vemos que este corpus
legal sugiere la necesidad de imponer el
concepto de la necesidad social del
hombre-con-mujer. Dice esta ley que "es
muy justo que todos vivan con buen
ejemplo
(
)
mandamos que
el que tuviere a su cargo el Gobierno,
amoneste y persuada a los solteros a que
se casen". (18)
Esto nos permite
aseverar que, según la cultura
española, no se trataba solamente de ver
a la mujer sola como un factor de
potencial disturbio social sino también
al hombre solo.
Para ubicarnos nuevamente
frente al problema en el espacio misional
es interesante que escudriñemos la
situación indígena previa al
conocimiento del cristianismo. Nos
permiten realizar esta tarea los textos
míticos de los Mbya guaraní recogidos
por León Cadogan (19).
En "Ayvú Rapytá " (Texto
mítico de los Mbyá-guaraní del
Guairá) no se encuentra una
caracterización que distinga a la
mujer-con-hombre de la mujer-sin-hombre,
más bien se habla del hombre y de la
mujer. Existe la mención de "los
bien amados que llevan la insignia de la
masculinidad" y "las
bien amadas que llevan el emblema de la
femineidad". Son frases
expresadas con el mismo criterio de
importancia y es interesante constatar
que cuando se habla de una criatura
adulterina el padre y la madre se
consideran conjuntamente culpables de
adulterio y los dioses lo reprueban
negándose a darle nombre.
Veamos como describieron las
cuestiones femeninas tupí-guaraníes
algunos cronistas; al respecto la obra de
Joao de Leri fue publicada en 1578
(20). El viajero
francés transmite la idea de la
importancia de la voluntad de la mujer.
Dice que para casarse con una viuda o una
doncella se indaga la "vontade
d´esta, e depois dirige-se ao pae, e na
falta d´este ao mais proximo
parente". La poligamia, una
temática a primera vista desvalorizadora
de la mujer, toma un cariz particular al
aparecer como una costumbre aceptada
sólo en hombres importantes. Otro
aspecto interesante es la
caracterización sexual frente al
trabajo. Leri manifiesta su admiración
por la capacidad productiva de las
mujeres. "Quando uma mulher está
gravida, nao deixa aliás de cuidar do
seo labor ordinario, evitando apenas
carregar fardos pezados. Na verdade as
mulheres dos nossos Tupinambás trabalham
incompara velmente mais do que os
omens". Al respecto Hans Staden,
en contacto con los Tupí-guaraníes
durante la misma época, reproduce algo
similar convalidando la aridez del
trabajo femenino. Llama la atención la
ubicación de Leri con respecto a la
desnudez: "aos que pensam, que a
assistencia entre os selvagens nus e
principalmente entre as mulheres, incita
a lacivia e impudicia. Sobre isto direi
em uma palabra, que, embora pareca
dezonestidade e incitamento a
concupicencia ver mulheres nuas, todavia
essa nudez grosseira da mulher e muito
menos ataente do que se pensa".
También André Thevet
(21) publicó su relato
de viaje para la misma época. Explica
que "que s´il advient
d´adventure que les filles refusent leur
oncle maternel, et en prennent quelque
autre a leur plaisir: outre le gré de
leur mere, elles sont tenues entre elles
pour paillardes (lascivas) qu´ils
nomment Souaragi, et de telles
ecervelees, il n´en font pas grand comte
ny ne les estiment femmes arrestees:
aussi font-ils souvent mariz nouveaux,
qu´ils nomment Atoussap: c´est a dire,
homme passant". Con lo cual
ambos franceses señalan la existencia
entre los indios de sanciones sociales
para los comportamientos que sean
entendidos como infractores de
determinadas normas de convivencia.
Cambiando de ángulo, en las
misiones se verificó que la mujer
indígena tenía los mismos derechos y
deberes que la mujer española. Un asunto
diferente fue la edad del casamiento. Se
buscó la unión adolescente en forma
similar a las prácticas indígenas (17
años y 15 años). Las leyes españolas
establecían que hasta los 25 años los
contrayentes hombres o mujeres-
debían contar con el permiso de los
padres. En las reducciones no sólo
decidieron los padres sino que también
tomó importancia la decisión del
misionero pero debido a su
responsabilidad de verificar la libertad
de elección de los contrayentes.
Más compleja de solucionar
fue la cuestión de la poligamia entre
los Caciques (22).
El hombre indígena común tenía
generalmente una sola mujer pero el
Cacique debía detentar a más para
establecer alianzas por parentesco y
compromisos de reciprocidad. El Papa
Pablo III se vió obligado a legislar
sobre el tema. Consideró que debía
tenerse como mujer legítima a aquella
con la que primeramente había tenido el
hombre acceso carnal y si esto no se
recordaba entonces quedaba al marido el
derecho de elección. Lógicamente esta
situación fue causa de abusos; muchos
fingieron no recordar. Por otra parte la
costumbre guaraní de la unión entre una
niña con su tío materno y similares
relaciones consideradas por los
españoles como parentesco carnal-
obligaron a la Iglesia a la
convalidación del hecho teniendo en
cuenta que las normas canónicas no
tenían por que haber sido respetadas en
tiempos de la infidelidad de los indios.
Desde mi punto de vista Ots Capdequi
tiene una interpretación ideologizada
sobre este asunto. Generaliza la unión
de un hombre indígena con varias mujeres
cuando es cuestión de los
Caciques- y reduce esta costumbre a un
arreglo económico (23).
En realidad se trataba de una manera de
dejar bajo la decisión del Cacique la
formación de la estructura de la
sociedad. Me refiero a que el hombre
considerado como el líder de la
comunidad era el "donador" de
las mujeres.
En la cuestión de la
enseñanza de los niños el sistema
educativo misional ordenaba las
actividades de niños conjuntamente con
niñas desde los 7 años. Quedaban a
cargo de Alcaldes que los acompañaban
durante los servicios religiosos, el
trabajo en el campo, el estudio o el
aprendizaje de los oficios.
Lo que se puede notar es que
la diferencia entre hombre y mujer -en el
espacio misional- pasaba por la rudeza
del trabajo. En este aspecto se definió
a la mujer como sexo débil
(24) y solamente las
responsabilizaron de la tarea de hilar
lana o algodón o de realizar tareas
agrícolas livianas.
El respeto por la condición
de igualdad se visualiza en el hecho de
que considerándose el Cacicazgo como un
título nobiliario este pasó de padres a
hijos guardándose la línea primogénita
tanto fuese hijo o hija el primer nacido (25).
Finalmente, es importante
puntualizar que en su carta al Padre
Calatayud de 1747 Cardiel aclara que
"entran en esta casa todas las
viudas de mala fama; y de las de buena
fama, las que quisiesen sin obligarlas; y
lo mismo las que tienen sus maridos
ausentes o por haberse huído o en algún
viaje largo en pro del pueblo, sin
obligar tampoco a estas, sino en caso de
hacer algún delito contra la
castidad
" (26)
Esto nos muestra que la casa
de recogidas en las reducciones tuvo una
existencia limitada a determinados casos
considerados nocivos para la convivencia
de la comunidad. En definitiva, la mujer
guaraní tuvo un rol de peso en la
sociedad misional. Basta para confirmarlo
un asesinato ocurrido en 1779 (once años
después de la expulsión de la
Compañía de Jesús de los territorios
españoles). Baleriano Chapuy mató a su
mujer y fue obligado a declarar ante Juan
de San Martín Teniente de Gobernador de
Yapeyú. "Preguntado si sabe la
causa por la que se haya preso y
asegurado con prisiones, dijo: que por
haber castigado a su mujer Clara Yacuerí
y responde. Preguntado que porqué
motivos castigó a su mujer dijo: que
porqué habiendo ido el declarante a la
Chácara donde estaba su mujer esta le
dijo que a qué iba allí, que qué
buscaba; a lo que el Declarante la
respondió que iba a verla porque era su
mujer; aquí esta le respondió
que se fuese, que adónde había estado
el tiempo que de allí había faltado,
que podía pasar el demás que le
quedaba; y que entonces el Declarante la
empezó a castigar
". (27)
/
Conclusiones
La mujer guaraní mantuvo un
lugar social de importancia antes y
después del contacto con los misioneros.
La diferencia sexual masculino-femenino
no incidió en menoscabo de su
autonomía.
La diferencia entre la vida femenina en
la aldea y en la misión sólo fue el
tipo de trabajo a realizar; los
sacerdotes se manejaron con el
preconcepto de la "debilidad"
de las mujeres.
La aparición del cotyguazú no
tuvo que ver con problemáticas internas
de la vida en la misión sino con
cuestiones ideológicas de la sociedad
colonial. Es por eso que el edificio
asumió una significación diferente.
No se convirtió en un lugar de
reclusión o aislamiento salvo en los
casos de disturbio social comprobado.
No fue la mentalidad indígena previa ni
la sustentada durante la etapa misional
una gestora de diferencias o de
represiones.
Resta preguntarse si en la propia esencia
de la humanidad no se cobija algún
dudoso preconcepto al respecto.
¿Acaso no es la propia definición del
primer ser humano como de género
masculino el responsable de algunas de
las consecuencias de las relaciones
posteriores entre los sexos? En ese
sentido la mitología guaraní es
portadora del mismo contenido subyacente
en Adán y Eva.
A continuación,
el verdadero Padre Ñamandú
Para situarse frente a su corazón hizo
conocedora de la divinidad a la futura
verdadera madre de los Ñamandú;
Karaí Ru Eté
Hizo conocedora de la divinidad a quien
se situaría frente a su corazón
A la verdadera madre de los Karaí.
Jakaira Ru Eté, en la misma manera,
Para situarse frente a su corazón hizo
conocedora de la divinidad a la verdadera
madre Jakaira.
Tupá Ru Eté, en la misma manera, a la
que situaría frente a su corazón,
Hizo conocedora de la divinidad a la
verdadera futura madre de los Tupá.
AYVU RAPYTA (textos
míticos de los Mbyá-Guaraní del
Guaira) (28)
/
NOTAS
1) Roca, Luis de la .SJ (Padre
Provincial). Memorial del
.en la
visita del 6 de nov. de 1714 para el P.
Sup. de las doctrinas de los ríos
Paraná y Uruguay. AGN, Sala IX, 6-9-5.
Asimismo procurará su Ra. se
hagan casas de recogidas en todos los
pueblos
2) Peralta, Anselmo Jover. Diccionario
Guaraní-español. Bs.As., Ed. Tupa,
1951, pág. 300./ Ruiz de Montoya,
Antonio. Gramática y diccionariuos de
la lengua Tupí o Guaraní .
Viena-París, Faesy y Frick- Maisonneuve,
1876, pág. 100.
3) Roca, Luis de la. SJ. (Provincial).
Memorial del P
en la visita
del 3 de agosto de 1714 para esta
doctrina de los Santos Apóstoles. AGN,
Sala IX, 6-9-5.
4) Aguirre, Joseph de. SJ.(Provincial).
Memorial del P.
.en la visita de 18
de marzo de 1722 para esta doctrina de
San Joseph. AGN, Sala IX, 6-9-5.
5) Arteaga, Ignacio de. SJ (Provincial).
Memorial del P
..para el pueblo de
San Francisco Xavier en la visita de 22
de junio de 1727. AGN, Sala IX, 6-9-6.
6) Roca, Luis de la. SJ (Provincial).
Adición al Memorial del P
..en la
visita de 10 de agosto de 1725 para este
pueblo del Yapeyú. AGN, Sala IX, 6-9-6
7) AGN, Colec. Bib. Nac., Legajo n°140.
8) Rada, Andrés de. Carta común de
su Ra. el Provincial para todos los PP.
de estas reducciones del Paraná y
Uruguay.19 de diciembre de 1677.
Biblioteca Nacional de Madrid, Signatura
MSS 6976.
9) Ruíz deMontoya, Antonio. "Conquista
espiritual
" (1639).
Rosario, Equipo Difusor de estudios de
Hist. Iberoam.., 1989, págs. 81 y 83.
10) Techo, Nicolás del. SJ. "Historia
de la Provincia del Paraguay de la
Compañía de Jesús",Tomo 2°.
Asunción, Uribe, 1897, pág. 334.
11) Lozano, Pedro. SJ. "Historia
de la conquista del Paraguay, Río de la
Plata y Tucumán"Tomo 1°. Bs.
As., Imprenta Popular, 1873, págs.
385-386.
12) Furlong, Guillermo."José
Cardiel y su Carta-Relación
(1747)". Bs. As., Lib. del
Plata, 1953, pág. 174.
13) Birocco, Carlos María.La primera
Casa de Recogimiento de huérfanas de
Buenos Aires: el beaterio de Pedro de
Vera y Aragón (1692-1702). En "La
política social antes de la política
social (Caridad, beneficiencia y
política social en Buenos Aires, siglos
XVII a XX). Jose Luis Moreno (Comp.). Bs.
As., Trama-Prometeo, 2000, págs. 21 a
39. Ver también Gallo, Edit Rosalía. "Historia
de la beneficencia en el Buenos Aires
colonial". Bs. As., Corregidor,
2002, págs. 42 a 49.Furlong, Guillermo.
La cultura femenina en la época
colonial. Bs. As., Ed. Kapelusz, 1951,
págs. 104 a 111, 114 a 115 y 192 a 193.
14) Nusdorffer, Bernardo. SJ. Población
nueva de los fugitivos en el Iberá en
1736. Biblioteca Nacional de Río de
Janeiro, Col. De Angelis, I-29-4-59.
15) Bruxel, Arnaldo. "Los treinta
pueblos guaraníes. Panorama histórico
institucional". Asunción, Ed.
Montoya, 1984, pág. 56.
16) Furlong lo menciona en "Misiones
y sus pueblos de guaraníes". Bs.
As.,1962, pág.238.
17) Hernández, Pablo.Organización
Social de las Doctrinas Guaraníes.
Barcelona, Gili, 1913, pág
..
18) Compilación de Leyes de los Reinos
de las Indias. Madrid, 1791, pág.
15.Había privilegios para los casados y
mayores gravámenes a los solteros.
19) Bareiro Saguier explica que se trata
de un grupo étnico que no tuvo mucho
contacto con los misioneros. "Literatura
guaraní del Paraguay"( Comp.
Rubén Bareiro Saguier). Caracas, Bib.
Ayacucho, 1980, pág. IX.
20) De Leri, Joao. "Historia de uma
viagem feita a terra do Brazil". En Revista
Trimensal do Instituto Historico e
Geographico Brazileiro. Tomo LII,
Parte II. Rio de Janeiro, 1889, págs.
193, 292, 293 y 294.
21) Thevet, André. "Le Brésil
et les brésiliens".(La
cosmographie universelle) Paris, PUF,
1953 (1575), pág. 130.
22) Levy-Strauss, Claude.: el Cacique
como "donador de mujeres""Las
estructuras elementales del
parentesco". Bs. As., Editorial
Paidós, .pág. 301.
23) Ots de Capdequi, Jose M. El sexo como
circunstancia modificativa de la
capacidad jurídica en nuestra
legislación de Indias. En Anuario de
Historia del Derecho Español. Tomo
III. Madrid, 1930, pág. 333.
24)
"el hilo que han de traer
las mujeres no se cojerá el domingo sino
en otro día que no sea
festivo
". Adición al Memorial
de la visita de 16 de junio de 1749. AGN,
Sala IX, 6-10-1.
25) Hernandez, Pablo. Organización
social de las doctrinas guaraníes.
Barcelona, Gili, 1913 ,Pág. 112.Ver
también Carta del Padre Felipe Blanich
al Padre Visitador Nicolás Contucci. 25
de Noviembre de 1763. AGN, Sala IX,
6-10-6.
26) Furlong, op.cit.,pág. 157.
27) Sumaria información actuada contra
Baleriano Chapuy, indio natural del
pueblo de Yapeyú, por haber dado muerte
a su mujer Clara Yacuerí. Certificación
del Corregidor, Alcalde de 1er voto, el
Secretario de Cabildo y la del Cirujano
de este pueblo acreditando el mismo
hecho. 1° de marzo de 1779. AGN, Sala
IX, 32-2-3.
28) En Literatura Guaraní del
Paraguay.Comp. Ruben Bareiro Saguier.
Caracas, Bib. Ayacucho, 1980, pág.15.
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