DISPAREN SOBRE EL MACHISMO, ¿RESGUARDEN AL CAPITALISMO?

 

La mujer que acaba de

 

romper el jarrón


FOTO: TOMÁS RAMÍREZ LABROUSSE

 

 

La comparación entre las marchas de “Ni una menos” con las movilizaciones por los DDHH de los años 70 es un disparate que cuesta remontar. En primer lugar, “las mujeres” no constituyen un grupo político, una comunidad de intereses. ¿Qué mujeres? ¿Quiénes son “las mujeres”? ¿Las que vociferan furiosas contra los hombres, las que los ubican al costado o les prohíben la entrada, las que están contra el aborto, las que están a favor? ¿Las que reclaman contra otras formas de violencia? ¿Las que detestan sistemáticamente a todas las otras mujeres? ¿Mi abuela que me alentó siempre? ¿La que quiere casarse con un “buen partido” y salvarse? ¿La que no quiere ni escuchar oír de casamiento? ¿La que se acuesta con el jefe para escalar posiciones? ¿La que se aleja con el paraguas roto? ¿La que está de pie a punto de tomar el colectivo? ¿La que se agita como loca? ¿La que acaba de romper el jarrón? Sí, apelamos a Borges porque no caeremos en la perorata de los discursos de la sociología. Esta siniestra heterotopía, como dice Foucault, mina el lenguaje y arruina de antemano la sintaxis que mantiene juntas a las palabras y a las cosas. Hay un suelo común que falta en este sujeto plural y que por lo tanto torna tan difícil el predicado. Pero no nos da la risa de Foucault porque hay cadáveres en el medio.

 

Por otro lado, ¿vamos a comparar los crímenes cometidos por el Estado durante la última dictadura con estos asesinatos, productos de una educación y un sistema caducos, a veces de alguna mente psicópata, en el que todos participaron activamente? El machismo no lo hicieron exclusivamente los hombres: en todo caso fueron copartícipes necesarios. Claro está que atacar al sistema capitalista, convocar a reflexionar sobre ese entretejido verdugo, no llevaría a la plaza ni a los parientes de las organizadoras.
 

Pero lo peor está por venir: si los DDHH son tan trivialmente equiparados con una marcha que surgió de un eslogan, bien a la moda PRO, aún más peligroso es el rol profiláctico de estas voluntariosas y ocurrentes “mujeres” que un día, doloridas por el último crimen que aparecía en los medios, hasta el cansancio y para levantar el rating, se despabilaron y dijeron: hagamos una pancarta y una marcha. Adhesiones de “todo el mundo” mediante, incluido el gobierno, esposas, ex presidentes, etc. ratifican esta trivialización. Como los baldazos de agua fría contra el ELA pero aún peor. ¿Por qué? Porque si en realidad el baldazo de Messi ayudó a recaudar fondos para combatir esa horrenda enfermedad, todos estaremos agradecidos eternamente. Pero, ¿qué se persigue con la caza de femicidas? ¿Qué la gobernadora Vidal, en un acto de suprema escucha a la multitud femenina enardecida y horrorizada por los crímenes que suceden a cada rato (y sobre todo, por las plazas llenas a cada rato) envíe al ejército a patrullar las calles, como ya lo está pensando? Digamos, como un servicio social.

 

¿Qué, exactamente, está naciendo en estas marchas donde el hombre es el enemigo y el crimen es, al fin de cuentas, lo que llevó a miles de mujeres a concurrir el pasado miércoles?  Blumberg convocó en un día más de 100.000 personas por el atroz asesinato de su hijo. Sabemos qué siguió después. ¿Cuál sería entonces la solución?: despolitizar lo que no es un asunto político sino cultural, vital y educativo. Un trabajo de base y desde abajo, desde las pequeñas células, el jardín de infantes, la escuela, la familia, la plaza de juegos. Un lento desmantelamiento de estas estructuras en la que están implicados niños, maestros, pero también padres. Una re educación del lugar de la mujer, o mejor dicho, de la niña desde el mismo nacimiento. Sin la construcción de enemigos sino alentando el sentido comunitario y solidario, en posiciones similares, no iguales.

 

Pero claro, hay dos problemas. El primero, ¿cómo construir una comunidad solidaria en un sistema que alienta la división, el enfrentamiento y el individualismo extremo, aún en grupos como estos, que se pretenden libertarios? Y el segundo, ¿a qué actor político le interesaría un trabajo tan poco atractivo, tan silencioso, tan lento, de tan largo alcance?

 

.........

 


2000-2016 Revista Contratiempo | Buenos Aires | Argentina 
Directora Zenda Liendivit