PATRIMONIO
HISTÓRICO
Informe para la
Restauración de la Iglesia de San
Ignacio de Buenos Aires.
Influencia del paso del tiempo en una
arquitectura de composición
NORBERTO LEVINTONIntroducción
(1)

La construcción de la
iglesia de San Ignacio, en su sitio
definitivo, tuvo un complejo desarrollo.
Esta circunstancia se debe a la práctica
de una arquitectura de composición por
parte de los jesuitas. Debido a ella es
necesario hablar de diferentes proyectos
de edificios y de distintas etapas
correspondientes a un mismo proyecto.
Contrariamente a lo que se
dice de la Compañía de Jesús, en las
obras que carecían del apoyo de personas
prominentes de la época, la premisa era
anteponer la función a la estética.
Sólo se acomodó a las posibilidades
económicas y a partir de este
condicionante intentó conseguir el mejor
resultado posible. De esta manera hubo
diferentes intervenciones de Coadjutores
Maestros de Obras o Arquitectos, según
la disponibilidad de la Provincia, e
inclusive de Alarifes contratados a tal
efecto.
Un factor de gran
importancia en los cambios del diseño
fue el crecimiento poblacional de la
ciudad. Esto significó otorgarle mayor
superficie al templo y por consiguiente
se hicieron diferentes cambios en las
trazas (2).
El objetivo de este
artículo es poner en valor la íntima
vinculación entre el proceso
constructivo y las actuales patologías
de la estructura. La idea es que no
existió una única causa de la
producción de las fisuras sino que hubo
una concatenación de efectos, a lo largo
de toda la existencia de la iglesia,
siendo particularmente perjudiciales
algunos de los cambios impuestos en el
siglo XIX y en el XX.
Las iglesias de
San Ignacio
Primera Iglesia
En 1661 los jesuitas se
trasladaron a la manzana urbana destinada
al emplazamiento definitivo de sus
edificios. La primera iglesia se comenzó
a construir cerca de 1666 y se terminó
en 1675 (3). Por la
ubicación cronológica de su
construcción comparándola con la
iglesia de la Compañía de Córdoba,
(anterior) donde había más población
que en Buenos Aires, y con la de Santa Fe
(un poco posterior), que tenía hacia
fines del siglo XVII una cantidad de
habitantes similar a la de Buenos Aires,
suponemos las dimensiones y el perfil de
la traza de este edificio. Se trataría
de una planta con disposición en cruz
latina con una sola nave. Adjuntas a cada
lado de ella se habrían dispuesto, como
en Córdoba o en Santa Fe, dos capillas
profundas con acceso desde el frente o
desde el claustro. Las medidas
longitudinales de esta planta debieron
ser más reducidas que las de la iglesia
definitiva. Como mencionaremos más
adelante, había construcciones del
colegio que pasaron a formar parte de la
iglesia y otras que se anexaron al Oficio
de Misiones. Destacaremos algunos
documentos que indican que el presbiterio
se construyó en un lugar donde había
almacenes (4).
Tenemos un documento que
alude a la utilización de cal y
ladrillos en la construcción de los
cimientos. Pero pensamos que se debe
haber utilizado barro en la parte más
profunda para permitir la acomodación
del cimiento al terreno.
En la medida que se pueda
determinar la altura exacta de esta
primera iglesia a través de las huellas
que quedaron de las diversas etapas (como
puertas ciegas) se podrá definir la
conformación inicial altura de sus
muros- de la llamada torre norte
(completada en el siglo XIX).
Segunda Iglesia
Es posible que en la
expedición arribada a Buenos Aires en
1685 se hubieran traído los planos sobre
los que se diseñaría el proyecto de la
segunda iglesia. Como ya hemos destacado
en otros trabajos se utilizó un plano
alternativo y por lo tanto trunco de la
planta de la iglesia del Colegio Imperial
de Madrid, actual San Isidro el Real.
Esto ha sido determinado al hallar un
plano rotulado como de la iglesia de San
Ignacio de Buenos Aires, que presentaba
dos torres y cuatro capillas dispuestas a
cada lado conformando espacios que
definían dos naves secundarias. Si se
analiza detenidamente este plano, el
número uno de la colección publicada
por Furlong, se notará su parecido con
el plano número siete de la misma
colección. En uno de sus libros Chueca
Goitía destacó la similitud de la
iglesia de San Ignacio con la del Colegio
Imperial de Madrid. Asimismo Alberto De
Paula ha mencionado el detalle de la
terminación profunda y rectangular de su
presbiterio, un rasgo que considero de
neto carácter español (5).
De Paula dice que este
edificio se empezó a construir en 1686.
En concordancia con esta afirmación
queda descartado el Hermano Coadjutor
Arquitecto Kraus como presunto autor de
este proyecto o siquiera de la
adaptación del plano madrileño.
Cuando arriba el Padre Sepp
en 1691 refiere las características del
colegio y describe la construcción de la
Torre Sur con los cimientos de piedra:
"(
)
solo
este año los Padres encontraron una
manera de quemar cal, ya desde hace
cinco años queman ladrillos y tejas.
Tienen la intención de edificar una
nueva iglesia. Ya han comenzado con
la construcción de una alta, hermosa
torre de piedra y cal. La torre ya
está erigida a medias
" (6).
El pórtico habría sido lo
único construido antes de la llegada de
Kraus a Buenos Aires en 1697. En ese
momento estaba conformado el nártex,
enmarcado por la torre sur con su
respectivo ingreso hacia el mismo y la
llamada Portería (Inventario de 1768) o
futura Torre Norte. Es necesario
puntualizar que la torre sur se
construyó como un cuerpo casi autónomo
perfectamente delineado en todas sus
partes desde los cimientos hasta el
chapitel. Veremos que en la siguiente
etapa se va a modificar esta
configuración. Estos cambios le
suscitarán a Furlong sus dudas con
respecto a la utilización parcial del
plano número uno ya mencionado (7). En
la actualidad es posible comenzar a
vislumbrar el ordenamiento de las
reformas en la torre sur accediendo por
el nártex. Al abrir la puerta aparece
una bovedilla la cual es atravesada
desprolijamente, casi por el medio, por
un muro que reduce las medidas del
espacio libre interior. Este muro
corresponde a la estructura de la
escalera que tiene su acceso desde el
colegio. Ella fue dispuesta en la torre,
aparentemente, hacia fines del siglo
XVIII cuando se dispuso la creación de
un Seminario y la dedicación al mismo de
varias habitaciones del primer piso. De
la misma época sería la bóveda
existente que cubre el pasaje desde el
colegio al coro.
El inventario de 1768
refiere la ubicación de una portería
dentro del colegio y además señala la
presencia de otra en el basamento de la
futura torre norte. Eso permite confirmar
que en esta fase no había comunicación
por las torres al colegio y que
indudablemente se estaba desarrollando el
plano número uno encontrado por Furlong.
También hemos pensado que
esta fase de la construcción el pórtico
tuvo menor altura a la existente
actualmente, según lo sugiere la falta
de coordinación de ciertos elementos de
la fachada, un aspecto del edificio
analizado por Furlong. Esta situación
indicaría la ausencia del coro hasta la
resolución de la tercera iglesia.
Tercera iglesia
En 1708 se estaba decidiendo
el momento de la iniciación de la obra
definitiva de la iglesia jesuítica (8).
Pero recién dos años después, el 18 de
junio de 1710, un Memorial del Padre
Visitador y Vice Provincial Antonio
Gárriga confirma la inminencia de las
decisiones proyectuales.
"(
)
La
iglesia nueva se ha de hacer en el
sitio que está la presente y se ha
de disponer de manera su fábrica que
sirva la torre y portada como
también la portería, sin que de
ninguna manera se pueda intentar otra
cosa e innovar en esto cosa alguna; y
así el principal empeño será desde
ahora el de la cal y piedra para los
cimientos por lo que antes fuese
posible irá el Hermano Juan Crauz a
hacer los hornos y sacar la piedra
con la mayor asistencia de gente que
fuese posible y habiendo conferido en
Córdoba con los Padres Consultores
de Provincia el Pitipié o planta que
se ha de seguir la remitiré firmada
de mi mano para que cuanto antes se
ponga en ejecución. En orden al
pasadizo que se discurrió hacer en
el cañón de la iglesia se estaba a
lo que dijera el Hermano Juan Crauz y
así se hará o se dejará de hacer
según su dictamen; así para que no
se pierda tiempo en cosas de menor
monta, como también para que esté
sin embarazo el suelo de la
fábrica
" (9).
En este documento el Padre
Gárriga ordenó que se utilizara lo
construido hasta ese momento, o sea la
torre sur, el pórtico de acceso al
templo y la portería. En algún momento
el cuerpo de esta última fue elevado
-así lo demuestra una estratigrafía del
muro-, comenzando a perfilarse como una
torre, acompañando el espacio del actual
coro hasta la altura delimitada por la
pendiente del techo. En el inventario de
1768 ya se la describe como una torre. El
hecho nos hizo pensar que si bien tuvo en
algunas de sus partes cimientos de piedra
la idea inicial fue dejarla a la altura
de un basamento. La compleja, por lo
cambiante, composición de los muros
revelaría la presencia de un cambio
decisional en la traza de esta segunda
iglesia. Recién en esta fase comenzó a
ser reforzado con la idea de contar con
una futura torre.
La comprensión de los
cambios es una problemática crucial
dentro del proceso constructivo de la
iglesia. Como mencionábamos ut-supra
Furlong se había preguntado el origen de
las discordancias de la fachada que
señalaban la presencia de diferentes
intervenciones.
"(
)
la
fachada actual esta desvinculada del
edificio que respalda. Las cornisas
de las torres no coinciden con la
cornisa del templo sobre la calle
Alsina; el pórtico con sus tres
bóvedas de arista es algo más
estrecho que los tres arcos que dan
al atrio, de modo que también en
esto hay falta de concordancia. En
suma, puede afirmarse que fachada y
cuerpo son de distinta
época
".
Desde mi punto de vista las
discordancias de la fachada muestran las
consecuencias de la elevación del
pórtico para incluir el coro en una
altura proporcionada a la decisión de
agregarle una capilla más de cada lado a
la planta. A partir de aquí comenzamos a
tratar de explicarnos el tema del
pasadizo mencionado en el Memorial del
Padre Gárriga (hasta este momento era
uno de las cuestiones irresolubles),
relacionándolo con la elevación del
nivel del pórtico y la concreción del
coro.
La cubierta de la primera
iglesia era de madera y nos parece que no
hubiera sido problemático hacer algún
pasadizo a través de ella. Por lo tanto
es evidente que el arquitecto jesuita
Juan Kraus debía resolver algo mucho
más complicado. Se trataba de seguir
utilizando la iglesia durante la obra y
de disponer la torre sur integrada a la
nueva traza. Para cumplir con lo ordenado
por el provincial, Kraus pensó en la
creación de un dispositivo que le
permitiera introducir los materiales
desde el colegio a través de la torre.
Primeramente había que construir el
coro. Con ese propósito se adosaron
refuerzos a las paredes de la torre sur y
a las paredes de la portería (futura
torre norte). Estas modificaciones
produjeron las faltas de concordancia en
el pórtico. Los agregados, notables a
simple vista por las diferencias de
medidas entre el acceso al nártex y el
acceso al templo propiamente dicho,
sostendrían el mayor peso y absorberían
los empujes laterales de las nuevas
bóvedas de aristas que habían sido
diseñadas para reemplazar las bóvedas
baídas dispuestas en el plano número
uno.
Desde el colegio se
prepararon andamios y por medio de arcos
dinteles se implementó un pasaje a
través de la torre sur (del lado sur al
lado norte) llegando hasta el coro
(visible en la actualidad entrando desde
el techo de la iglesia a la torre sur).
Se reforzó la torre integrándola al
nuevo edificio del colegio y su pared sur
se sustituyó por el muro de éste que
separa el acceso a la escalera de la
torre desde el corredor. No tiene
cimientos de piedra sino de ladrillo. De
alguna manera se puede decir que,
seguramente por cierta desconfianza hacia
la estructura, se estaba diluyendo la
autonomía de la torre.
Pero de esta manera el
arquitecto pudo conformar una calle para
la obra en forma de "U", que
sería utilizada para la construcción
independizando los servicios religiosos
de los avatares de la obra. Así se
levantaron las primeras tres capillas de
cada lado, logrando "que esté sin
embarazo el suelo de la fábrica".
El 17 de diciembre de 1712
el Padre Gárriga dejó ordenes muy
concretas en el Colegio de Buenos Aires:
1 Primeramente se ha de
seguir la planta que tiene hecha el
Hermano Kraus, con las cinco capillas
por cada banda, del cuerpo de la
iglesia y sus claraboyas encima,
cerrándose las bóvedas con arcos de
ladrillos, aún las paredes con
arcos, por parecer así más fuerte
la obra y menos costosa, con los
materiales de cal y ladrillo.
2 No se permitirá el
que se abran los cimientos para las
pilastras de los arcos ni se haga
otra obra en el sitio que hoy sirve
de Iglesia, hasta que hechas las tres
capillas inmediatas a la portada de
la Iglesia, como dijo el Hermano Juan
Crauz en consulta, se podía
ejecutar. Porque de lo contrario
quedamos sin Iglesia alguna para
ejercer nuestros ministerios por
mucho tiempo.
3 Por ser suma la
necesidad de que con la mayor
brevedad posible se acabe dicha
Iglesia, sin la cual no se pueden
hacer las funciones precisas en
pueblo tan numeroso, el Hermano Craus
atenderá únicamente a la
fábrica
" (10).
Una vez fallecido el Hermano
Kraus en 1714, se decidió recurrir a un
edificio provisorio de iglesia,
construido en forma paralela a la actual
calle Perú en un sector de la huerta
entre el Oficio de Misiones y la
carpintería (próxima a la actual calle
Moreno). El Padre Roca, el provincial de
ese momento ordena que
"(
)
para
proseguirla se hará iglesia de
prestado de adobe cocido y cal en el
lienzo que corre desde el Aposento
del Padre Procurador de Misiones
hasta la carpintería. Pero sea esta
obra de la forma que se consultó
para que acabada la Iglesia principal
pueda lainterina servir de vivienda a
los sujetos y en acabando esta
interina se derribará el pedazo de
la antigua que ahora sirve y no
antes" (11).
La obra quedó en manos del
Coadjutor Wolf entre 1715 y 1717.Una de
las claves de lo instrumentado para
continuar los trabajos surge del relato
de un sacerdote sobre lo actuado por el
Padre Gárriga, en una de sus visitas.
Evidentemente aquí está la explicación
de la relación de continuidad
estructural actual entre la Iglesia y el
Oficio de Misiones, así como el sustento
de algunas de las razones para las
decisiones tomadas en el proceso de la
conformación de la iglesia.
"(
)
visitando
este Colegio
(
)
con
ocasión que los dos dichos almacenes
estaban en parte caídos y parte
necesitados de repararse y el sitio
donde estaban se juzgaba que sería
necesario para la nueva Iglesia que
el Colegio estaba fabricando mandó
{el Padre Gárriga} que se edificasen
de nuevo en otro paraje" (12)
Esta situación muestra que
el proyecto de Kraus disponía como lugar
para la sacristía, el presbiterio y la
contrasacristía donde antes funcionaban
unos almacenes viejos. Es posible que la
ejecución de sus bóvedas de aristas
(vincular con lo realizado en las tres
primeras capillas de cada lado) haya sido
dejada preparada o realizada por Kraus.
Quizás Wolf se dedicó a resolver el
nuevo destino para los almacenes.
Otro relato procedente del
litigio entre el Colegio y el Oficio
expresa:
"(
)
el
sitio de los almacenes viejos fue
mucho más y algún retazo se empleó
en la fábrica de la Iglesia conforme
expresa la orden { del Padre
Gárriga} cuando dice siendo
necesario el sitio de los almacenes
para la fábrica de la Iglesia".
Lo cual es confirmado en las
declaraciones de más involucrados. Un
jesuita defensor de lo realizado por los
Padres Procuradores explica que los
almacenes definitivos
"(
)
no
son recompensa del sitio que hoy
posee el Oficio sino del antiguo que
antes tenía y en recompensa del
antiguo sitio que estaba donde está
hoy el presbiterio de la
Iglesia".
A su vez el Padre Passino,
también defensor, refiere que
"(
)
a
los dos años que volvió su Rector
{del Colegio de Buenos Aires} el
Padre Aguirre {1717} encontró
acabado desde la Portería {del
Colegio} hasta el transitillo para el
Refectorio {disposición este-oeste}
y desde la antesacristía hasta el
anterrefectorio {disposición
norte-sur}".
El litigio nos ha sido
funcional para sostener que la iglesia se
construyó en dos partes independientes:
desde la fachada hasta la terminación de
las 5 capillas y desde el testero de la
iglesia con el presbiterio, enmarcado por
la sacristía y la contrasacristía.
Desde mi punto de vista esto
habría funcionado como un segundo
dispositivo. De esta manera se preparó
una especie de encofrado perdido y
estribos para construir el crucero y la
cúpula, evitando los desplazamientos que
podrían originar los importantes empujes
laterales.
No tenemos documentación
acerca de la construcción de las
últimas dos capillas de cada lado.
Pensamos que posiblemente hayan sido
resueltas durante el año 1719, cuando
estuvo a cargo el Hermano Prímoli.
Un Memorial de 1727 ordena
cubrir el crucero y sabemos que el único
autor posible fue el Hermano Bianchi. El
documento dispone
"(
)
cubrir
el crucero de la Iglesia cuanto antes
se pudiere para salir de la estrechez
en que hoy se está en la que suple
de Iglesia y amenaza ruina" (13).
En abril de 1729 se quejó
el Hermano Prímoli al Provincial Herrán
sobre la falta de materiales para
continuar los trabajos en la iglesia. Una
descripción de lo sucedido destaca que
"(
)
su
Reverencia puso tanto fuego en ella,
que antes de la fiesta de los Santos
Apóstoles San Pedro y San Pablo se
hechó la bóveda mayor del cañón
principal o de medio".
Pero además el informante
puntualiza que había cerca de
trescientos indios trabajando en la
iglesia. El testigo del Litigio afirma
que hacia el 14 de julio de 1729
"(
)
el
Hermano Prímoli había hechado
algunas bóvedas a las
claraboyas".
Ciertamente se estaba
refiriendo a las bóvedas sobre las
tribunas o a los lunetos. Por un
comentario que aparece en un documento
sabemos que el Hermano Bianchi hizo la
bóveda del presbiterio entre 1726 y 1728
y suponemos que en el transcurso de esta
obra agregó el trozo de bóveda que se
aprecia actualmente en la sacristía y en
la contrasacristía. Esta modificación
se realizó para darles mayor profundidad
y poder tener un paso por detrás del
pilar hacia el altar, según se advierte
en el primer nivel.
De esta forma hemos
intentado describir e interpretar las
ideas que organizaron la construcción.
Nos faltaría confirmar el año en que
fue completada la resolución de la
cúpula, que debió ser antes de 1732.
Conclusiones
El objetivo que tiene la
realización de este trabajo es aportar
una apoyatura histórico-arquitectónica
a la investigación de las patologías de
la estructura de la iglesia. Si se puede
explicitar el proceso constructivo
definiendo a cada parte o etapa de
construcción como una articulación de
la adyacente, esto debería reflejarse en
las consecuencias de la acción de los
asentamientos diferenciales. Es una
manera sustentada de leer las fisuras.
Entre otras cosas el
análisis me transmitió la importancia
de los vínculos entre las estructuras de
la Iglesia, el Colegio y el Oficio de
Misiones. Al respecto sobresale la falta
de comprensión de cómo cada parte de
los edificios se apoyaba en lo que estaba
a su alrededor como si las tres
construcciones se hubieran integrado
totalmente a través del tiempo.
Durante la construcción del
Colegio Nacional de Buenos Aires se
perdió un importante estribo de la Torre
Sur, que estaba conformado por la antigua
entrada al Colegio. El acceso sobre el
demolido atrio rodeaba a la torre casi
hasta la mitad de su perímetro. El
empotramiento de la Torre Sur con el
corredor del claustro marca uno de los
diferentes cambios que sufrió su
configuración. Todos sus muros tuvieron
variaciones de espesor por distintas
razones suscitadas por cambios
funcionales de las instalaciones del
colegio.
En un muro del pasillo donde
actualmente está la vivienda del Cura
Párroco es posible advertir un arco
ciego que daba paso a las construcciones
existentes antes de la terminación de la
iglesia. Su ubicación coincide
exactamente con el trazado norte-sur del
pasillo que fue demolido.
Desde el primer piso del
Oficio que da a la calle Alsina,
actualmente con el acceso restringido, es
perfectamente distinguible la antigua
continuación del recorrido hacia la
iglesia que fue interrumpida por la
construcción de la contrasacristía. En
la otra ala, un plano del siglo XIX del
primer piso señala el pasaje del Oficio
al Colegio integrándose por medio de una
escalera.
Desde un enfoque de lo
sucedido aparecen como lugares críticos
los encuentros de las estructuras
horizontales con las verticales, debido a
los movimientos rotulares. El andamiaje
estructural funcionó como un
"castillo de naipes".
Con respecto a la torre
norte interpretamos que es el caso más
delicado. Las proximidades de la misma se
han develado como el centro de los
desplazamientos y del acrecentamiento de
los movimientos (fisuras) posteriores.
Sostenemos que sus diversos encuentros
(articulaciones) con otras partes del
edificio presentan rasgos críticos por
tener la condición rotular más extrema.
No tuvo una integración tan importante
como la de la Torre Sur con el Colegio.
Esto es debido a que la
construcción de la Portería desde 1686
a 1697 solo se restringió a un basamento
y posteriormente se le fueron haciendo
modificaciones y agregados. La hipótesis
es que en 1852 se desarmaron totalmente
sus muros, volviéndosela a levantar
desde la cota 0.00 metros hasta una
altura similar a la de la Torre Sur.
La disolución de las
articulaciones no sólo se debió a la
demolición de gran parte del Colegio
entre 1920 y 1930 sino que hubo cambios
en la medida de los cimientos,
ocasionados por las obras de tendido de
cañerías de provisión de agua,
pluviales y cloacales (radio antiguo),
electricidad y teléfonos. Se optó por
cortar los cimientos donde molestaban al
trazado de las redes. Por esta razón
ambas torres fueron afectadas, siendo la
torre norte la más perjudicada por no
tener prácticamente arriostramiento
importante alguno.
Un tema que también
favoreció el debilitamiento de los
cimientos fue una posible subsidencia
causada por elevación de la napa de agua
(opinión de algunos geólogos) o por
continuas roturas de cañerías de
provisión de agua y desagues (tuvimos
constancia de las mismas).
Lo más importante es que
los edificios de la llamada Manzana de
las Luces deben ser estudiados y
revisados continuamente para tener
conciencia de las consecuencias de las
manifestaciones del progreso en edificios
diseñados en los siglos XVII y XVIII.
Durante mucho tiempo permanecerá la
imagen del Padre Delamere deteniendo el
tránsito por la calle Bolívar para
evitar la influencia de las vibraciones
de los vehículos sobre su amada iglesia.

NOTAS
1. Agradezco la colaboración del Jefe de
Obra Walter Gómez; las animadas
discusiones aclararon las ideas. También
deseo dejar constancia de los aportes del
estudioso de la iglesia el Señor
Contarelli y del responsable de
Mantenimiento del Colegio Nacional de
Buenos Aires el Señor Rodríguez.
2. Al dorso de la planta del Plano
número uno dice: "dando a cada
persona 4 pies superficiales caben en
esta 5088 personas". En Furlong /
Buschiazzo. Arquitectura Religiosa
Colonial. En Archivum Tomo I-Cuaderno 2.
Buenos Aires, 1943, pág. 454.
3. AGNA, Sala IX, 27-7-4, año 1667 y
Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos
Aires Tomo XIV-Libros IX y X. Buenos
Aires, 1916, pág. 230.
4. AGNA, Sala IX, 6-10-5.
5. De Paula, Alberto. "La iglesia de
San Ignacio en Buenos Aires y la
arquitectura jesuítica en la
ciudad". En Revista SUMMA
Arquitectura Colonial Argentina. Buenos
Aires, 1987, pág. 24.
6. Sepp, Antonio. Relación de viaje a
las Misiones Jesuíticas. Buenos Aires,
EUDEBA, 1971, pág. 119.
7. Furlong, Guillermo. Historia del
Colegio del Salvador. Buenos Aires, 19 ,
pág. 151.
8. AGNA, Sala IX, 6-9-5.
9. Agna, Col. Biblioteca Nacional, Legajo
355.
10. AGNA, Col. Biblioteca Nacional,
Legajo 352.
11. AGNA, Sala IX, 6-9-5.
12. Litigio Oficio de Misiones y Colegio.
13. AGNA, Sala IX, 6-9-6.
NORBERTO LEVINTON
es Arquitecto e Historiador (UBA),
Doctorando en Historia de la Arquitectura
de la Universidad del Salvador. Se dedica
a la investigación
histórica-arquitectónica. Ha publicado
varios libros y artículos en revistas
especializadas.
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2000-2007 | Revista
Contratiempo | Buenos Aires | Argentina
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