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  PATRIMONIO HISTÓRICO
Informe para la Restauración de la Iglesia de San Ignacio de Buenos Aires.
Influencia del paso del tiempo en una arquitectura de composición

NORBERTO LEVINTON

Introducción (1)

La construcción de la iglesia de San Ignacio, en su sitio definitivo, tuvo un complejo desarrollo. Esta circunstancia se debe a la práctica de una arquitectura de composición por parte de los jesuitas. Debido a ella es necesario hablar de diferentes proyectos de edificios y de distintas etapas correspondientes a un mismo proyecto.

Contrariamente a lo que se dice de la Compañía de Jesús, en las obras que carecían del apoyo de personas prominentes de la época, la premisa era anteponer la función a la estética. Sólo se acomodó a las posibilidades económicas y a partir de este condicionante intentó conseguir el mejor resultado posible. De esta manera hubo diferentes intervenciones de Coadjutores Maestros de Obras o Arquitectos, según la disponibilidad de la Provincia, e inclusive de Alarifes contratados a tal efecto.

Un factor de gran importancia en los cambios del diseño fue el crecimiento poblacional de la ciudad. Esto significó otorgarle mayor superficie al templo y por consiguiente se hicieron diferentes cambios en las trazas (2).

El objetivo de este artículo es poner en valor la íntima vinculación entre el proceso constructivo y las actuales patologías de la estructura. La idea es que no existió una única causa de la producción de las fisuras sino que hubo una concatenación de efectos, a lo largo de toda la existencia de la iglesia, siendo particularmente perjudiciales algunos de los cambios impuestos en el siglo XIX y en el XX.

Las iglesias de San Ignacio

Primera Iglesia

En 1661 los jesuitas se trasladaron a la manzana urbana destinada al emplazamiento definitivo de sus edificios. La primera iglesia se comenzó a construir cerca de 1666 y se terminó en 1675 (3). Por la ubicación cronológica de su construcción comparándola con la iglesia de la Compañía de Córdoba, (anterior) donde había más población que en Buenos Aires, y con la de Santa Fe (un poco posterior), que tenía hacia fines del siglo XVII una cantidad de habitantes similar a la de Buenos Aires, suponemos las dimensiones y el perfil de la traza de este edificio. Se trataría de una planta con disposición en cruz latina con una sola nave. Adjuntas a cada lado de ella se habrían dispuesto, como en Córdoba o en Santa Fe, dos capillas profundas con acceso desde el frente o desde el claustro. Las medidas longitudinales de esta planta debieron ser más reducidas que las de la iglesia definitiva. Como mencionaremos más adelante, había construcciones del colegio que pasaron a formar parte de la iglesia y otras que se anexaron al Oficio de Misiones. Destacaremos algunos documentos que indican que el presbiterio se construyó en un lugar donde había almacenes (4).

Tenemos un documento que alude a la utilización de cal y ladrillos en la construcción de los cimientos. Pero pensamos que se debe haber utilizado barro en la parte más profunda para permitir la acomodación del cimiento al terreno.

En la medida que se pueda determinar la altura exacta de esta primera iglesia a través de las huellas que quedaron de las diversas etapas (como puertas ciegas) se podrá definir la conformación inicial –altura de sus muros- de la llamada torre norte (completada en el siglo XIX).

Segunda Iglesia

Es posible que en la expedición arribada a Buenos Aires en 1685 se hubieran traído los planos sobre los que se diseñaría el proyecto de la segunda iglesia. Como ya hemos destacado en otros trabajos se utilizó un plano alternativo y por lo tanto trunco de la planta de la iglesia del Colegio Imperial de Madrid, actual San Isidro el Real. Esto ha sido determinado al hallar un plano rotulado como de la iglesia de San Ignacio de Buenos Aires, que presentaba dos torres y cuatro capillas dispuestas a cada lado conformando espacios que definían dos naves secundarias. Si se analiza detenidamente este plano, el número uno de la colección publicada por Furlong, se notará su parecido con el plano número siete de la misma colección. En uno de sus libros Chueca Goitía destacó la similitud de la iglesia de San Ignacio con la del Colegio Imperial de Madrid. Asimismo Alberto De Paula ha mencionado el detalle de la terminación profunda y rectangular de su presbiterio, un rasgo que considero de neto carácter español (5).

De Paula dice que este edificio se empezó a construir en 1686. En concordancia con esta afirmación queda descartado el Hermano Coadjutor Arquitecto Kraus como presunto autor de este proyecto o siquiera de la adaptación del plano madrileño.

Cuando arriba el Padre Sepp en 1691 refiere las características del colegio y describe la construcción de la Torre Sur con los cimientos de piedra:

"(…)…solo este año los Padres encontraron una manera de quemar cal, ya desde hace cinco años queman ladrillos y tejas. Tienen la intención de edificar una nueva iglesia. Ya han comenzado con la construcción de una alta, hermosa torre de piedra y cal. La torre ya está erigida a medias…" (6).

El pórtico habría sido lo único construido antes de la llegada de Kraus a Buenos Aires en 1697. En ese momento estaba conformado el nártex, enmarcado por la torre sur con su respectivo ingreso hacia el mismo y la llamada Portería (Inventario de 1768) o futura Torre Norte. Es necesario puntualizar que la torre sur se construyó como un cuerpo casi autónomo perfectamente delineado en todas sus partes desde los cimientos hasta el chapitel. Veremos que en la siguiente etapa se va a modificar esta configuración. Estos cambios le suscitarán a Furlong sus dudas con respecto a la utilización parcial del plano número uno ya mencionado (7). En la actualidad es posible comenzar a vislumbrar el ordenamiento de las reformas en la torre sur accediendo por el nártex. Al abrir la puerta aparece una bovedilla la cual es atravesada desprolijamente, casi por el medio, por un muro que reduce las medidas del espacio libre interior. Este muro corresponde a la estructura de la escalera que tiene su acceso desde el colegio. Ella fue dispuesta en la torre, aparentemente, hacia fines del siglo XVIII cuando se dispuso la creación de un Seminario y la dedicación al mismo de varias habitaciones del primer piso. De la misma época sería la bóveda existente que cubre el pasaje desde el colegio al coro.

El inventario de 1768 refiere la ubicación de una portería dentro del colegio y además señala la presencia de otra en el basamento de la futura torre norte. Eso permite confirmar que en esta fase no había comunicación por las torres al colegio y que indudablemente se estaba desarrollando el plano número uno encontrado por Furlong.

También hemos pensado que esta fase de la construcción el pórtico tuvo menor altura a la existente actualmente, según lo sugiere la falta de coordinación de ciertos elementos de la fachada, un aspecto del edificio analizado por Furlong. Esta situación indicaría la ausencia del coro hasta la resolución de la tercera iglesia.

Tercera iglesia

En 1708 se estaba decidiendo el momento de la iniciación de la obra definitiva de la iglesia jesuítica (8). Pero recién dos años después, el 18 de junio de 1710, un Memorial del Padre Visitador y Vice Provincial Antonio Gárriga confirma la inminencia de las decisiones proyectuales.

"(…)…La iglesia nueva se ha de hacer en el sitio que está la presente y se ha de disponer de manera su fábrica que sirva la torre y portada como también la portería, sin que de ninguna manera se pueda intentar otra cosa e innovar en esto cosa alguna; y así el principal empeño será desde ahora el de la cal y piedra para los cimientos por lo que antes fuese posible irá el Hermano Juan Crauz a hacer los hornos y sacar la piedra con la mayor asistencia de gente que fuese posible y habiendo conferido en Córdoba con los Padres Consultores de Provincia el Pitipié o planta que se ha de seguir la remitiré firmada de mi mano para que cuanto antes se ponga en ejecución. En orden al pasadizo que se discurrió hacer en el cañón de la iglesia se estaba a lo que dijera el Hermano Juan Crauz y así se hará o se dejará de hacer según su dictamen; así para que no se pierda tiempo en cosas de menor monta, como también para que esté sin embarazo el suelo de la fábrica…" (9).

En este documento el Padre Gárriga ordenó que se utilizara lo construido hasta ese momento, o sea la torre sur, el pórtico de acceso al templo y la portería. En algún momento el cuerpo de esta última fue elevado -así lo demuestra una estratigrafía del muro-, comenzando a perfilarse como una torre, acompañando el espacio del actual coro hasta la altura delimitada por la pendiente del techo. En el inventario de 1768 ya se la describe como una torre. El hecho nos hizo pensar que si bien tuvo en algunas de sus partes cimientos de piedra la idea inicial fue dejarla a la altura de un basamento. La compleja, por lo cambiante, composición de los muros revelaría la presencia de un cambio decisional en la traza de esta segunda iglesia. Recién en esta fase comenzó a ser reforzado con la idea de contar con una futura torre.

La comprensión de los cambios es una problemática crucial dentro del proceso constructivo de la iglesia. Como mencionábamos ut-supra Furlong se había preguntado el origen de las discordancias de la fachada que señalaban la presencia de diferentes intervenciones.

"(…)…la fachada actual esta desvinculada del edificio que respalda. Las cornisas de las torres no coinciden con la cornisa del templo sobre la calle Alsina; el pórtico con sus tres bóvedas de arista es algo más estrecho que los tres arcos que dan al atrio, de modo que también en esto hay falta de concordancia. En suma, puede afirmarse que fachada y cuerpo son de distinta época…".

Desde mi punto de vista las discordancias de la fachada muestran las consecuencias de la elevación del pórtico para incluir el coro en una altura proporcionada a la decisión de agregarle una capilla más de cada lado a la planta. A partir de aquí comenzamos a tratar de explicarnos el tema del pasadizo mencionado en el Memorial del Padre Gárriga (hasta este momento era uno de las cuestiones irresolubles), relacionándolo con la elevación del nivel del pórtico y la concreción del coro.

La cubierta de la primera iglesia era de madera y nos parece que no hubiera sido problemático hacer algún pasadizo a través de ella. Por lo tanto es evidente que el arquitecto jesuita Juan Kraus debía resolver algo mucho más complicado. Se trataba de seguir utilizando la iglesia durante la obra y de disponer la torre sur integrada a la nueva traza. Para cumplir con lo ordenado por el provincial, Kraus pensó en la creación de un dispositivo que le permitiera introducir los materiales desde el colegio a través de la torre. Primeramente había que construir el coro. Con ese propósito se adosaron refuerzos a las paredes de la torre sur y a las paredes de la portería (futura torre norte). Estas modificaciones produjeron las faltas de concordancia en el pórtico. Los agregados, notables a simple vista por las diferencias de medidas entre el acceso al nártex y el acceso al templo propiamente dicho, sostendrían el mayor peso y absorberían los empujes laterales de las nuevas bóvedas de aristas que habían sido diseñadas para reemplazar las bóvedas baídas dispuestas en el plano número uno.

Desde el colegio se prepararon andamios y por medio de arcos dinteles se implementó un pasaje a través de la torre sur (del lado sur al lado norte) llegando hasta el coro (visible en la actualidad entrando desde el techo de la iglesia a la torre sur). Se reforzó la torre integrándola al nuevo edificio del colegio y su pared sur se sustituyó por el muro de éste que separa el acceso a la escalera de la torre desde el corredor. No tiene cimientos de piedra sino de ladrillo. De alguna manera se puede decir que, seguramente por cierta desconfianza hacia la estructura, se estaba diluyendo la autonomía de la torre.

Pero de esta manera el arquitecto pudo conformar una calle para la obra en forma de "U", que sería utilizada para la construcción independizando los servicios religiosos de los avatares de la obra. Así se levantaron las primeras tres capillas de cada lado, logrando "que esté sin embarazo el suelo de la fábrica".

El 17 de diciembre de 1712 el Padre Gárriga dejó ordenes muy concretas en el Colegio de Buenos Aires:

1 Primeramente se ha de seguir la planta que tiene hecha el Hermano Kraus, con las cinco capillas por cada banda, del cuerpo de la iglesia y sus claraboyas encima, cerrándose las bóvedas con arcos de ladrillos, aún las paredes con arcos, por parecer así más fuerte la obra y menos costosa, con los materiales de cal y ladrillo.

2 No se permitirá el que se abran los cimientos para las pilastras de los arcos ni se haga otra obra en el sitio que hoy sirve de Iglesia, hasta que hechas las tres capillas inmediatas a la portada de la Iglesia, como dijo el Hermano Juan Crauz en consulta, se podía ejecutar. Porque de lo contrario quedamos sin Iglesia alguna para ejercer nuestros ministerios por mucho tiempo.

3 Por ser suma la necesidad de que con la mayor brevedad posible se acabe dicha Iglesia, sin la cual no se pueden hacer las funciones precisas en pueblo tan numeroso, el Hermano Craus atenderá únicamente a la fábrica…" (10).

Una vez fallecido el Hermano Kraus en 1714, se decidió recurrir a un edificio provisorio de iglesia, construido en forma paralela a la actual calle Perú en un sector de la huerta entre el Oficio de Misiones y la carpintería (próxima a la actual calle Moreno). El Padre Roca, el provincial de ese momento ordena que

"(…)…para proseguirla se hará iglesia de prestado de adobe cocido y cal en el lienzo que corre desde el Aposento del Padre Procurador de Misiones hasta la carpintería. Pero sea esta obra de la forma que se consultó para que acabada la Iglesia principal pueda lainterina servir de vivienda a los sujetos y en acabando esta interina se derribará el pedazo de la antigua que ahora sirve y no antes" (11).

La obra quedó en manos del Coadjutor Wolf entre 1715 y 1717.Una de las claves de lo instrumentado para continuar los trabajos surge del relato de un sacerdote sobre lo actuado por el Padre Gárriga, en una de sus visitas. Evidentemente aquí está la explicación de la relación de continuidad estructural actual entre la Iglesia y el Oficio de Misiones, así como el sustento de algunas de las razones para las decisiones tomadas en el proceso de la conformación de la iglesia.

"(…)…visitando este Colegio…(…)…con ocasión que los dos dichos almacenes estaban en parte caídos y parte necesitados de repararse y el sitio donde estaban se juzgaba que sería necesario para la nueva Iglesia que el Colegio estaba fabricando mandó {el Padre Gárriga} que se edificasen de nuevo en otro paraje" (12)

Esta situación muestra que el proyecto de Kraus disponía como lugar para la sacristía, el presbiterio y la contrasacristía donde antes funcionaban unos almacenes viejos. Es posible que la ejecución de sus bóvedas de aristas (vincular con lo realizado en las tres primeras capillas de cada lado) haya sido dejada preparada o realizada por Kraus. Quizás Wolf se dedicó a resolver el nuevo destino para los almacenes.

Otro relato procedente del litigio entre el Colegio y el Oficio expresa:

"(…)…el sitio de los almacenes viejos fue mucho más y algún retazo se empleó en la fábrica de la Iglesia conforme expresa la orden { del Padre Gárriga} cuando dice –siendo necesario el sitio de los almacenes para la fábrica de la Iglesia".

Lo cual es confirmado en las declaraciones de más involucrados. Un jesuita defensor de lo realizado por los Padres Procuradores explica que los almacenes definitivos

"(…)…no son recompensa del sitio que hoy posee el Oficio sino del antiguo que antes tenía y en recompensa del antiguo sitio que estaba donde está hoy el presbiterio de la Iglesia".

A su vez el Padre Passino, también defensor, refiere que

"(…)…a los dos años que volvió su Rector {del Colegio de Buenos Aires} el Padre Aguirre {1717} encontró acabado desde la Portería {del Colegio} hasta el transitillo para el Refectorio {disposición este-oeste} y desde la antesacristía hasta el anterrefectorio {disposición norte-sur}".

El litigio nos ha sido funcional para sostener que la iglesia se construyó en dos partes independientes: desde la fachada hasta la terminación de las 5 capillas y desde el testero de la iglesia con el presbiterio, enmarcado por la sacristía y la contrasacristía.

Desde mi punto de vista esto habría funcionado como un segundo dispositivo. De esta manera se preparó una especie de encofrado perdido y estribos para construir el crucero y la cúpula, evitando los desplazamientos que podrían originar los importantes empujes laterales.

No tenemos documentación acerca de la construcción de las últimas dos capillas de cada lado. Pensamos que posiblemente hayan sido resueltas durante el año 1719, cuando estuvo a cargo el Hermano Prímoli.

Un Memorial de 1727 ordena cubrir el crucero y sabemos que el único autor posible fue el Hermano Bianchi. El documento dispone

"(…)…cubrir el crucero de la Iglesia cuanto antes se pudiere para salir de la estrechez en que hoy se está en la que suple de Iglesia y amenaza ruina" (13).

En abril de 1729 se quejó el Hermano Prímoli al Provincial Herrán sobre la falta de materiales para continuar los trabajos en la iglesia. Una descripción de lo sucedido destaca que

"(…)…su Reverencia puso tanto fuego en ella, que antes de la fiesta de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo se hechó la bóveda mayor del cañón principal o de medio".

Pero además el informante puntualiza que había cerca de trescientos indios trabajando en la iglesia. El testigo del Litigio afirma que hacia el 14 de julio de 1729

"(…)…el Hermano Prímoli había hechado algunas bóvedas a las claraboyas".

Ciertamente se estaba refiriendo a las bóvedas sobre las tribunas o a los lunetos. Por un comentario que aparece en un documento sabemos que el Hermano Bianchi hizo la bóveda del presbiterio entre 1726 y 1728 y suponemos que en el transcurso de esta obra agregó el trozo de bóveda que se aprecia actualmente en la sacristía y en la contrasacristía. Esta modificación se realizó para darles mayor profundidad y poder tener un paso por detrás del pilar hacia el altar, según se advierte en el primer nivel.

De esta forma hemos intentado describir e interpretar las ideas que organizaron la construcción. Nos faltaría confirmar el año en que fue completada la resolución de la cúpula, que debió ser antes de 1732.

Conclusiones

El objetivo que tiene la realización de este trabajo es aportar una apoyatura histórico-arquitectónica a la investigación de las patologías de la estructura de la iglesia. Si se puede explicitar el proceso constructivo definiendo a cada parte o etapa de construcción como una articulación de la adyacente, esto debería reflejarse en las consecuencias de la acción de los asentamientos diferenciales. Es una manera sustentada de leer las fisuras.

Entre otras cosas el análisis me transmitió la importancia de los vínculos entre las estructuras de la Iglesia, el Colegio y el Oficio de Misiones. Al respecto sobresale la falta de comprensión de cómo cada parte de los edificios se apoyaba en lo que estaba a su alrededor como si las tres construcciones se hubieran integrado totalmente a través del tiempo.

Durante la construcción del Colegio Nacional de Buenos Aires se perdió un importante estribo de la Torre Sur, que estaba conformado por la antigua entrada al Colegio. El acceso sobre el demolido atrio rodeaba a la torre casi hasta la mitad de su perímetro. El empotramiento de la Torre Sur con el corredor del claustro marca uno de los diferentes cambios que sufrió su configuración. Todos sus muros tuvieron variaciones de espesor por distintas razones suscitadas por cambios funcionales de las instalaciones del colegio.

En un muro del pasillo donde actualmente está la vivienda del Cura Párroco es posible advertir un arco ciego que daba paso a las construcciones existentes antes de la terminación de la iglesia. Su ubicación coincide exactamente con el trazado norte-sur del pasillo que fue demolido.

Desde el primer piso del Oficio que da a la calle Alsina, actualmente con el acceso restringido, es perfectamente distinguible la antigua continuación del recorrido hacia la iglesia que fue interrumpida por la construcción de la contrasacristía. En la otra ala, un plano del siglo XIX del primer piso señala el pasaje del Oficio al Colegio integrándose por medio de una escalera.

Desde un enfoque de lo sucedido aparecen como lugares críticos los encuentros de las estructuras horizontales con las verticales, debido a los movimientos rotulares. El andamiaje estructural funcionó como un "castillo de naipes".

Con respecto a la torre norte interpretamos que es el caso más delicado. Las proximidades de la misma se han develado como el centro de los desplazamientos y del acrecentamiento de los movimientos (fisuras) posteriores. Sostenemos que sus diversos encuentros (articulaciones) con otras partes del edificio presentan rasgos críticos por tener la condición rotular más extrema. No tuvo una integración tan importante como la de la Torre Sur con el Colegio.

Esto es debido a que la construcción de la Portería desde 1686 a 1697 solo se restringió a un basamento y posteriormente se le fueron haciendo modificaciones y agregados. La hipótesis es que en 1852 se desarmaron totalmente sus muros, volviéndosela a levantar desde la cota 0.00 metros hasta una altura similar a la de la Torre Sur.

La disolución de las articulaciones no sólo se debió a la demolición de gran parte del Colegio entre 1920 y 1930 sino que hubo cambios en la medida de los cimientos, ocasionados por las obras de tendido de cañerías de provisión de agua, pluviales y cloacales (radio antiguo), electricidad y teléfonos. Se optó por cortar los cimientos donde molestaban al trazado de las redes. Por esta razón ambas torres fueron afectadas, siendo la torre norte la más perjudicada por no tener prácticamente arriostramiento importante alguno.

Un tema que también favoreció el debilitamiento de los cimientos fue una posible subsidencia causada por elevación de la napa de agua (opinión de algunos geólogos) o por continuas roturas de cañerías de provisión de agua y desagues (tuvimos constancia de las mismas).

Lo más importante es que los edificios de la llamada Manzana de las Luces deben ser estudiados y revisados continuamente para tener conciencia de las consecuencias de las manifestaciones del progreso en edificios diseñados en los siglos XVII y XVIII. Durante mucho tiempo permanecerá la imagen del Padre Delamere deteniendo el tránsito por la calle Bolívar para evitar la influencia de las vibraciones de los vehículos sobre su amada iglesia.

NOTAS
1. Agradezco la colaboración del Jefe de Obra Walter Gómez; las animadas discusiones aclararon las ideas. También deseo dejar constancia de los aportes del estudioso de la iglesia el Señor Contarelli y del responsable de Mantenimiento del Colegio Nacional de Buenos Aires el Señor Rodríguez.
2. Al dorso de la planta del Plano número uno dice: "dando a cada persona 4 pies superficiales caben en esta 5088 personas". En Furlong / Buschiazzo. Arquitectura Religiosa Colonial. En Archivum Tomo I-Cuaderno 2. Buenos Aires, 1943, pág. 454.
3. AGNA, Sala IX, 27-7-4, año 1667 y Acuerdos del Extinguido Cabildo de Buenos Aires Tomo XIV-Libros IX y X. Buenos Aires, 1916, pág. 230.
4. AGNA, Sala IX, 6-10-5.
5. De Paula, Alberto. "La iglesia de San Ignacio en Buenos Aires y la arquitectura jesuítica en la ciudad". En Revista SUMMA Arquitectura Colonial Argentina. Buenos Aires, 1987, pág. 24.
6. Sepp, Antonio. Relación de viaje a las Misiones Jesuíticas. Buenos Aires, EUDEBA, 1971, pág. 119.
7. Furlong, Guillermo. Historia del Colegio del Salvador. Buenos Aires, 19 , pág. 151.
8. AGNA, Sala IX, 6-9-5.
9. Agna, Col. Biblioteca Nacional, Legajo 355.
10. AGNA, Col. Biblioteca Nacional, Legajo 352.
11. AGNA, Sala IX, 6-9-5.
12. Litigio Oficio de Misiones y Colegio.
13. AGNA, Sala IX, 6-9-6.

NORBERTO LEVINTON es Arquitecto e Historiador (UBA), Doctorando en Historia de la Arquitectura de la Universidad del Salvador. Se dedica a la investigación histórica-arquitectónica. Ha publicado varios libros y artículos en revistas especializadas.

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