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ARQUITECTURA Y
MEMORIA
El
pórtico de la iglesia:
una deuda de la restauración
de San Ignacio Miní
NORBERTO LEVINTON
Arquitecto
y Especialista en Historia El conjunto de la
Misión de San Ignacio Miní no
debería ser visualizado como una
ruina. El propósito de preservar
su arquitectura tiene que ver con
la idea de establecer un diálogo
intertemporal con una experiencia
extraordinaria. Indios y jesuitas
construyeron una forma de vida
que incluyó tanto a la identidad
guaraní como a los más
importantes adelantos
científicos de la época.
Por eso, es
necesario llamar la atención
sobre la necesidad de seguir
investigando al mismo tiempo en
que se prosiguen las tareas
sucesivas de restauración.
Estamos perdiendo
elementos-partes del significado
arquitectónico de la iglesia de
San Ignacio Miní.
Fundamentalmente en lo que se
refiere a la experiencia del
espacio en un importante sector.
Me refiero a la escalinata de
ingreso por la cual los indios se
trasladaban hasta el pórtico del
templo. Al desaparecer se ha
perdido la idea clásica del
crepidoma (base o pedestal). Este
era el elemento básico para
resolver la contradicción entre
la irregularidad efectiva del
sitio (condición topográfica) y
la horizontalidad de la
estructura básica de la iglesia.
Los escalones constituían una
serie de planos horizontales,
relacionados entre sí; hoy lo
que queda aparece confundido con
el terreno. Por otro lado este
tramo de acceso al templo le
proponía a los indios otra
sensación. Era el efecto
movimiento, uno de los principios
del estilo barroco. Impelía a
subir. Se trataba de una
inmanencia vertical diferente a
la del gótico. Iba creciendo y
terminaba por imponerse sobre las
líneas horizontales. Después
del pórtico el recorrido de la
nave alargada los llevaba hacia
la luz de la cúpula que atraía
todo hacia sí. La escalera hoy
no existe pero todavía estaba a
fines del siglo XIX. En 1895 Juan
B. Ambrosetti escribe: "la
escalinata que daba acceso al
templo se halla cubierta de
escombros y vegetación" (1).
El agrimensor Juan Queirel la
dibuja en un relevamiento de
planta realizado en 1899 (2).
Relativamente, poco tiempo
después, en 1904, el Padre
Vicente Gambón explica la razón
de la desaparición del elemento
arquitectónico: "saltando
entre los montones de piedras que
están delante de la fachada y
que deben ser las de la
escalinata por donde se subía al
templo nos detenemos delante de
la puerta principal" (3).
Quizás el autor de esta
demolición haya sido un buscador
de tesoros; allí existía la
tumba de un jesuita. El crepidoma
tenía en la arquitectura griega
al menos tres escalones. Hoy no
queda ninguno.
De manera análoga
podemos interesarnos por el
pórtico de acceso. Era un lugar
semicubierto y columnado situado
ante el edificio y adosado a él.
La desaparición de la escalera
ha borrado las posibles huellas
de columnas. No hemos encontrado
documentación fehaciente sobre
su presencia pero Cardiel dice
que "todas las iglesias
tienen un gran pórtico que coge
todo su ancho" (4).
Para el concepto basilical
paleocristiano, subyacente en
estas iglesias misionales, el
pórtico era funcional para
diferenciar jerárquicamente a
los cristianos de los neófitos.
Por eso el pórtico o nártex
servía para que esperaran afuera
en determinadas partes del
oficio.
La iglesia de San
Ignacio Guazú, terminada hacia
1694, tenía pórtico y fue el
inicio de una serie tipológica
de varias iglesias. Entre ellas
la de Santa Ana, que tenía
pórtico, y la de San Ignacio
Miní. Una foto de 1928 de la
iglesia misional de Santiago
muestra la gran altura del
sobresaliente techo a dos aguas,
lo que posibilitaba la
admiración de cualquier
escultura ubicada en los nichos
de la fachada.
La obra del Arquitecto Onetto (5)
merece todo nuestro
agradecimiento. Continuar su
trabajo sólo nos permitiría
conectarnos con el pasado "a
través de una imagen que
relampaguea" (6).
/
NOTAS:
1) Ambrosetti, Juan B.
"Tercer viaje a
Misiones", en Boletín del
Instituto Geográfico Argentino.
Tomo XVI, Bs.As., 1895
2) Queiral, Juan. "Las
ruinas de Misiones". Bs.As.,
1899
3) Gambón, Vicente. "A
través de las Misiones
Guaraníticas". Bs. As.,
1904
4) Furlong, Guillermo.
"José Cardiel, SJ, y su
Carta - Relación (1747)".
Bs.As., 1953
5) Onetto, Carlos Luis. Principal
restaurador Arquitecto a cargo de
la restauración de San Ignacio
Miní en 1942
6) Benjamin, Walter. "Tesis
de la Filosofía de la
Historia" en Discursos
Interrumpidos I (Madrid,
1982)
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