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HÖLDERLIN
Borrador
de una carta en francés / Poema
Del libro Poemas
de la locura. Friedrich
Hölderlin, Ediciones Hiperión,
Madrid 1992A
Ah, querido, en qué estado
estaba mi alma después de
haberme separado de ti; al
principio maldije a todo el
mundo, dije con Fiesco: querría
satisfacer mi resentimiento
inexorable, querría desgarrar
con mis uñas el mundo entero
para hacer un monstruo de
él
pero pronto se
desvaneció el furor.
Desapareció el violento odio, al
que siguió una aceptación
serena hacia todos los hombres,
olvidé todas las injurias que
había sufrido por su sagacidad a
causa de las faltas de los otros;
sí, yo los menospreciaba por sus
eternos caprichos, por su
inagotable sed de oro; sí, lo
olvidé, yo me parecía al león
que contempla al ratón a sus
pies sin herirle porque es
demasiado grande para enfadarse
con él. Dejé esta tierra tan
pequeña, emprendí el vuelo
hacia las estrellas, pasando
sobre cimas de montañas antes
tan caras a mi corazón
sangrante. No solamente los males
de la tierra me parecían
pequeños y poco importantes;
incluso sus alegrías no eran
para mí más que golosinas
hechas para niños y no para
Dioses, y el hombre es un dios si
quiere serlo. Pero he aquí a los
hombres que se abandonan a la
desesperación, plenos de
incredulidad en cuanto a la
naturaleza humana y tan débiles,
en fin
No, no quiero hablar
más de ello, no quiero caer de
mi cielo, no quiero privarme de
esta felicidad que me transporta,
de esta sangre tan calma que
corre por mis venas; no quiero
soñar más con el pasado, e
incluso si tuviera un gran deseo
de ello, recordaría a lo sumo
las flores que el carro de la
Fortuna ha dejado escapar sobre
mi camino, no quiero leer en la
historia de mi vida sino las
hojas que contienen mi felicidad.
No es cierto, hermano; crees que
mis pensamiento, mis sentimientos
ya no son de este mundo; creo que
estoy maduro no para la paz
muerta de la tumba, sino para una
vida más feliz, más tranquila
que ésta; incluso espero no
estar largo tiempo ya sobre esta
tierra, de la que ni siquiera las
alegrías me atraen; espero que
las tijeras fatales de las Parcas
vengan a cortar el hilo de mi
vida, y en verdad puedo decir que
espero el fin con tranquilidad,
incluso con placer y con
alegría. Adiós, hermano; quizá
sea la última vez que escuchas
mi voz; recibe las bendiciones de
un alma a la que restituiste la
calma con tu amistad y con tu
bondad y el último adiós de tu
H.
(Sin
fecha)
Vida más elevada
Su vida escoge el hombre, su
objetivo.
Gana libre de error sabiduría,
pensamientos,
Recuerdos que perdiéronse en el
mundo,
Y nada puede contrariar su valor
íntimo.
El esplendor de la Naturaleza
embellece sus días,
otórgales su espíritu nuevas
vestiduras
En su interior, y así contempla
la verdad,
y el más alto sentido, y las
más singulares preguntas.
Puede así el hombre conocer
entonces el sentido de la vida,
Nombrar su meta lo más alto, lo
más elevado,
Saber que uno es el sentido de la
humanidad y de la vida,
Considerar que el más alto
sentido es la más noble vida.
Scardanelli
(Fechado en
1841)
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