Inicio | N° Publicados | Comunicación | Literatura | Cine | Apuntes Arte | Libros | Hemeroteca | Fotos | Ciudad | Notas de Tapa

/ Urbanismo y ciudad

     
Acerca de "los hispanicidas"
Un comentario sobre la nota de Mario Vargas LLosa, Los Hispanicidas, publicada en el diario El País, de Lima, el 30 de abril de 2003
NORBERTO LEVINTON

El reconocido escritor Mario Vargas Llosa ha publicado una diatriba sobre un hecho ocurrido en Lima y realizado por el Alcalde. Al funcionario se le ocurrió reemplazar la estatua de Pizarro por una bandera del Tahuantinsuyo. Según Vargas Llosa nunca existió tal simbología del imperio inca ("...Como esta bandera nunca existió cabe suponer que la está manufacturando a toda prisa algún artista autóctono y que la engalanará con muchos colorines para que resulte más folclórica..."). De cualquier manera la cuestión principal es la definición del retiro de la estatua como un hecho ligado al romanticismo nacionalista y étnico del siglo XIX. "...a juicio del burgomaestre, esta estatua era `lesiva a la peruanidad',..." dice el escritor. Este movimiento estuvo impulsado por intelectuales que, formados por una cultura europea, se inclinaron por el rechazo de lo colonial, proponiendo hasta la destrucción de iglesias y conventos. (Vargas Llosa cita como ejemplo al historiador Luis Valcarcel).

Si bien estamos de acuerdo con Vargas Llosa que la época de la colonia fue una etapa sangrienta entendemos que sus opiniones han sido vertidas como propias de un hombre del siglo XXI que no es un especialista en historia. No es que pretendamos una revisión de los hechos cada vez que haya que colocar una estatua en una plaza; sólo buscamos lo que podría ser más comprensible y positivo para los hombres de nuestra época. Entendemos que no es la actitud de un hispanicida la de retirar la estatua de Pizarro. Es, en realidad, la misma actitud reductiva que la de Vargas Llosa quien dice que "...Como peruano, siento que es ofensivo por el aspecto que de Pizarro se elige perpetuar: el de Conquistador' (...) En lo que parece ser una constante, quienes de rato en rato han enarbolado en la historia del Perú este peruanismo hemipléjico, que pretende abolir la vertiente española y occidental de un país que José María Arguedas -alguien que sí podía hablar del Perú indio con conocimiento de causa- definió con mucho acierto como el de `Todas las Sangres', y fundar la nacionalidad peruana exclusivamente en el legado prehispánico, no han sido peruanos indios sino distraídos peruanos mestizos o peruanos de origen europeo que, al postular semejante idea tuerta y manca del Perú, perpetraban sin advertirlo una autoinmolación pues se excluían y borraban ellos mismos de la realidad peruana...". Ambos desconocen los hechos que rodean a sus héroes preferidos. España, por ejemplo, podría ser glorificada nombrando a humanistas como Vasco de Quiroga, Francisco de Vittoria, Bartolomé de las Casas y tantos otros que lucharon por lograr la igualdad de los indios ante las leyes. Lamentablemente, al no tener escritura, los incas no trasmitieron la obra de ningún hombre preocupado por las injusticias sufridas por su pueblo. Seguramente que existió y que alguna investigación podrá sacarlo del anonimato. Con ellos no sólo se podrían hacer estatuas sino también nombrar bibliotecas, como dice Vargas Llosa.

El problema no es poner a todos en el mismo círculo del infierno ("...Si hay algo de veras lesivo a la peruanidad es este nacionalismo racista y cerril que asoma su fea cabeza detrás de la defenestración de la estatua de Francisco Pizarro".) ni tampoco separarlos en función del color de su piel o la particularidad de sus rasgos. ¿No sería más formativo para las nueva generaciones tratar de reconocer el esfuerzo de los hombres que dedicaron su vida para mejorar a la humanidad? Para experienciar el espacio urbano se podría priorizar a aquéllos que, en lugar de manchar sus manos de sangre, obedeciendo a diferentes motivos y propósitos -no es la idea juzgarlos pero tampoco premiarlos- dieron todo de sí mismo para mejorar la vida de sus congéneres. Ésta podría ser la condición esencial a la hora hacer una intervención urbana, ya sea para nombrar calles, monumentos o bibliotecas.

LINK RELACIONADO:
Pizarro y Pensamiento Único

Volver a Ciudad


2000-2003 Revista Contratiempo | Buenos Aires | Argentina
Directora Zenda Liendivit

/