GUSTAVE FLAUBERT
Diccionario
de los Lugares Comunes
Del
libro del mismo nombre (Editorial
Jorge Alvarez S.A., Buenos Aires,
1966)Academia
Francesa. Denigrarla, pero
tratar de ingresar a ella si se
puede.
Accidente. Siempre deplorable
o molesto (como si nunca se
debiera considerar una desgracia
como algo divertido
).
Ajenjo. Veneno
super-violento; un vaso y
perecéis. Los periodistas lo
beben mientras escriben sus
artículos. Mató más soldados
que los beduinos.
Alcalde de la aldea.
Siempre ridículo. Se considera
insultado cuando se lo llama
empleado municipal.
Alegría. La madre de
todos los juegos y de las
sonrisas. No se debe hablar de
sus hijas. Siempre acompañada de
loca.
Alemanes. Pueblo de
soñadores (obsoleto). No
es sorprendente que nos hayan
derrotado: ¡no estábamos
preparados!
América. Buen ejemplo de
injusticia. Colón la descubrió
y se la llama así a causa de
Américo Vespucio. Sin el
descubrimiento de América no
habríamos tenido la sífilis ni
la filoxera. Exaltarla, a pesar
de todo, especialmente cuando no
se la conoce. Recitar un
monólogo sobre el self-government.
Aquiles. Agregar
"el de los pies
ligeros": eso permite hacer
creer que uno ha leído a Homero.
Arquitectos. Todos
imbéciles. Siempre olvidan la
escalera de las casas.
Arquitectura. Sólo hay
cuatro órdenes de arquitectura.
Por supuesto, no se cuentan el
egipcio, el ciclópeo, el asirio,
el hindú, el chino, el gótico,
el romano, etc.
Asesino. Siempre cobarde,
incluso cuando ha sido intrépido
y audaz. Menos culpable que un
incendiario.
Autor. Se debe
"conocer autores"; es
inútil saber sus nombres.
Batalla.
Siempre sangrienta. Siempre ha
habido dos vencedores, el que
ganó y el que perdió.
Beethoven. No pronunciar
"Bitovan". Con todo,
extasiarse cuando se ejecuta una
de sus obras.
Biblioteca. Siempre hay
que tener una en casa,
principalmente cuando se vive en
el campo.
Café. Aguza
el ingenio. No es bueno si no
viene de El Havre. En una cena de
gala se debe tomar de pie.
Degustarlo sin azúcar, muy
elegante, produce la impresión
de que se ha vivido en Oriente.
Calvicie. Siempre precoz,
la causan los excesos de juventud
o la concepción de grandes
pensamientos.
Carcajada. Siempre
homérica.
Castillos en el aire. Las
ideas superiores que no se
comprenden.
Ciencia. Un poco de
ciencia provoca el alejamiento de
la religión y demasiada ciencia,
el acercamiento a ella.
Círculo. Siempre se debe
pertenecer a un círculo.
Clarinete. Tocarlo provoca
la ceguera. Por ejemplo: todos
los ciegos tocan el clarinete.
Defraudar.
Defraudar al fisco no es
engañar; constituye una muestra
de ingenio y de independencia
política.
Diarios. Uno no puede
prescindir de ellos, pero hay que
protestar en su contra. Su
importancia en la sociedad
moderna. Por ejemplo: Le
Figaro. Los diarios serios:
la Revue des Deux Mondes,
el Economiste, el Journal
des Débats; hay que dejarlos
reposar en la mesa de la sala,
habiendo tomado la precaución de
cortarlos antes. Subrayar algunos
párrafos con lápiz rojo produce
también muy buen efecto. Por la
mañana, leer un artículo de
esos periódicos serios y graves
y, por la tarde, cuando se está
en reunión, conducir hábilmente
la conversación sobre el tema
estudiado con el fin de poder
destacarse.
Diderot. Siempre seguido
de dAlembert.
Diletante. Hombre rico
abonado a la Ópera.
Entierro. A
propósito del difunto: "¡Y
pensar que cené con él hace
ocho días!". Se llama
exequias cuando se trata de un
general, inhumación cuando es el
de un filósofo.
Época (nuestra).
Protestar en su contra.
Lamentarse de que no es poética.
Llamarla época de transición,
de decadencia.
Era (de las revoluciones).
Siempre abierta, ya que cada
nuevo gobierno promete
clausurarla.
Erudición.
Menospreciarla, como signo de una
mentalidad de pocas luces.
Estaciones de ferrocarril.
Extasiarse frente a ella, y
presentarlas como modelos
arquitectónicos.
Exposición. Tema de
delirio en el siglo XIX
Fábrica.
Vecindad peligrosa.
Fénix. Bonito nombre para
una compañía de seguros contra
incendio.
Feudalismo. No se debe
tener ninguna idea precisa sobre
el mismo, pero protestar en su
contra.
Fusilar. Más noble que
guillotinar. Alegría del reo a
quien se concede esta gracia.
Hebreo. Todo
lo que no se comprende es hebreo.
Hidroterapia. Cura todas
las enfermedades y las provoca.
Histeria. Confundirla con
la ninfomanía.
Homero. Nunca existió.
Célebre por su forma de reírse.
Ideal.
Inútil por completo.
Imprenta. Descubrimiento
maravilloso. Ha causado mayores
males que bienes.
Impreso. Se debe creer
todo lo que está impreso. ¡Ver
su nombre impreso! Hay quienes
cometen crímenes nada más que
por eso.
Indolencia. Resultado de
los países cálidos.
Italia. Debe conocerse
inmediatamente después del
matrimonio. Provoca decepciones,
no es tan hermosa como dicen.
Jesuitas.
Tienen algo que ver con todas las
revoluciones. Su número es
enorme. Nunca mencionar la
"batalla de los
jesuitas".
John Bull. Cuando no se
sabe el nombre de un inglés se
lo llama John Bull.
Lago. Hay que
tener una mujer cerca cuando se
pasea por él.
Letargos. Hubo algunos que
duraron años enteros.
Libertinaje. Sólo se
practica en las ciudades grandes.
Produce todas las enfermedades de
los solteros.
Libro. Cualquiera que sea,
siempre demasiado largo.
Literatura. Ocupación de
los ociosos.
Macadán.
Suprimió las revoluciones: ya no
se puede levantar barricadas. Sin
embargo, resulta muy incómodo.
Madrugador. Serlo, es
prueba de moralidad. Si uno se
acuesta a las cuatro de la
mañana y se levanta a las ocho,
resulta un perezoso, pero si uno
se va a la cama a las nueve de la
noche para levantarse al día
siguiente a las cinco, resulta un
hombre activo.
Magnetismo. Bonito tema de
conversación que sirve para
"conquistar mujeres".
Melancolía. Síntoma de
distinción del corazón y de
elevación del espíritu.
Mercurio. Mata a la
enfermedad y al enfermo.
Metafísica. Reírse de
ella: prueba de un espíritu
superior.
Músico. Lo
característico del verdadero
músico, es no componer ninguna
partitura, no tocar ningún
instrumento y despreciar a los
virtuosos.
Nervioso. Se
dice cada vez que no se sabe nada
de una enfermedad; esta
explicación satisface al
interlocutor.
Novelas. Pervierten a las
masas. Resultan menos inmorales
en folletín que en libro.
Solamente se pueden tolerar las
novelas históricas porque
enseñan historia. Algunas
novelas parecen escritas con la
punta de un escalpelo, y otras
parecen descansar en la punta de
una aguja.
Obrero.
Siempre honrado cuando no provoca
motines.
Obscenidad. Todas las
palabras científicas derivadas
del griego o del latín ocultan
una obscenidad.
Odaliscas. Todas las
mujeres del Oriente son
odaliscas.
Omega. Segunda letra del
alfabeto griego, ya que siempre
se dice: alfa y omega.
Palmira.
¿Una reina de Egipto? ¿Ruinas?
No se sabe.
Paraje. Lugar para
escribir versos.
París. La gran
prostituta. Paraíso de las
mujeres, infierno de los
caballos.
Párrafo. Cuanto más
complicado, más hermoso.
Patíbulo. Cuando se sube
al patíbulo, arreglárselas para
pronunciar algunas palabras
elocuentes antes de morir.
Pilluelo. Siempre de
París. Nunca se debe dejar que
vuestra mujer diga: "Cuando
me siento alegre, me encanta
correr como un pilluelo".
Poeta. Sinónimo noble de
tonto; soñador.
Sífilis. En mayor o menor
grado, todo el mundo la padece.
Sirvientas. Más bonitas
que sus patronas. Conocen todos
sus secretos y las traicionan.
Siempre seducidas por el hijo de
la familia.
Sufragio universal.
Último hallazgo de la ciencia
política.
Tema. En el
colegio resulta muestra de
aplicación, así como la
versión del mismo es prueba de
inteligencia. Pero en reuniones
mundanas, conviene reírse de los
que sobresalen únicamente en el
tema.
Tiempo. Tema eterno de
conversación. Causa universal de
todas las enfermedades. Hay que
quejarse siempre de él.
Usum.
Locución latina muy apropiada en
la frase: Ad usum Delphini.
Siempre deberá emplearse al
hablar de una mujer que se llame
Delfina.
Vals.
Indignarse en su contra. Baile
lascivo e impuro que únicamente
deberían practicar las viejas.
Villorio. Substantivo
conmovedor. Queda bien en
poesía.
Wagner.
Cuando se escucha hablar de él
hay que hacer bromas sobre la
música del futuro.
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