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 NOTA DE TAPA N° 50 - ENERO / FEBRERO 2008
Comunicación, Cultura y Poder
El reinado de los Muertos Vivos

El repentino rechazo a los blogs por parte de ciertos sectores no deja de ser significativo. ¿Por qué molesta tanto esta avalancha de escritura rápida, testimonial, sentimental, belicosa, narrativa, culta, doméstica, frívola, intelectual o critica que circula en la red? Hay varias razones pero todas parecen merodear el tema del poder y el control. Por ejemplo, un libro recién editado no solamente puede ser reproducido sino que destrozado, con furia caníbal, a las pocas horas. Se puede echar a correr el rumor de casi cualquier cosa y eso, casi cualquier cosa, reproducirse al infinito, tener miles de lectores que opinarán nuevamente. Y lo que es peor, a veces sin ningún fundamento. Mañana, por ejemplo, se podría abrir un blog que se llame No leamos a Fulano. O, Pruebas de que Mengano miente. Se podrían llegar a hacer inimaginables maniobras y operaciones para desbaratar viejos ídolos y producir nuevos. Como bien lo dice Steiner el lenguaje es impune: el problema es que el rumor digital adquiere connotaciones globales. El golpe al ego de más de uno que hasta hace unos años era un dogma y ahora es vilipendiado, criticado, denostado y rechazado por miles de seres anónimos puede llegar a ser mortal. Mortal para el ego y para sus patrocinantes. Por otro lado, también está el factor distracción: el bloggero siente que tiene una tarea, un destino, que realizar; crea su espacio, crea a sus lectores, los acumula, los ostenta, los busca, falsea números, inventa comments, se siente a veces casi editor del New York Times, y eso demanda tiempo. Tiempo, esfuerzo, atención y algo de dinero que no brinda a los otros, es decir, a los medios, autores, artistas y demás que invierten millones en publicidad para, precisamente, conquistarlo. Se establecen además nuevos códigos, nuevas legitimaciones, nuevas complicidades, de los que quedan excluidos los odiadores de tanta espontaneidad digital. La fiesta siempre es más aburrida cuando uno no fue invitado.
Contratiempo no es un blog, es una revista de cultura. No podríamos escribir todos los días, ya lo dijimos una vez. No creemos en la velocidad del trabajo intelectual ni en comunicar lo primero que se nos viene a la cabeza, como parece que ocurre en algunos sitios. No nos interesa el rating ni formar clientela. Pero ensañarse desde espacios supuestamente prestigiosos con el eslabón más precario de la red, y sospechosamente el más masivo, habla de una debilidad y de un temor (ya resulta necio seguir deslegitimando a toda la Internet, como ocurría hasta hace pocos años: sería como enojarse con el teléfono porque no nos llama el que estamos esperando). ¿Es la pérdida del poder lo que realmente molesta? Y en todo caso, ¿de qué poder real estamos hablando? En estas discusiones, que a veces se vuelven gallináceas, ¿hay todavía algo que disputar o es sólo un simulacro? ¿Se lucha por conservar un poder o se lucha por disimular que aún se tiene algo que ya está perdido? ¿Me molesto porque me desafían o finjo molestarme para hacer creer que todavía hay un desafío? ¿No será que habría que ir abandonando conceptos como arriba y abajo y empezar a pensar que se viene una época transversal, no por conquistas políticas sino por razones tecnológicas? ¿No será que, en realidad, ya no hay nadie arriba y seguimos, como en La Construcción de la Muralla china, viviendo de rumores y restos de un poder muerto hace mucho tiempo?

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