/
|
NOTA DE TAPA N° 69 /
24 DE
MAYO 2010
Vamos, subiendo la cuesta

Las críticas previas a la
implantación del escenario y eje principal de los festejos por
el Bicentenario obviaron, por lo menos, toda la connotación
simbólica de dichos espacios. Ésta no es tanto a nivel histórico
(aquí el eje recaería en la desplazada Av. de Mayo y en la
Plaza) sino en cuanto a la consolidación de la idea del centro
como generador esencial de la vida metropolitana. Desde hace
tres días la ciudad está de fiesta. Y la fiesta ocurre en el
corazón de la metrópolis, en ese centro mítico hoy bastante
devaluado por las transformaciones que apuntan al cuentapropismo
urbano. El espíritu pragmático, las leyes de la comodidad, el
mal humor por las interferencias de la rutina diaria,
sustentaron el rechazo previo. Sin embargo, el espectáculo de
las multitudes, venidas de todas partes, que se vuelcan ansiosas
por estar y participar, tomar la ciudad y hacerla serpentear
desde su mismo corazón neurálgico, ratifica una vez más que la
vida emocional de una zona –o la memoria del centro- suele ser
más poderosa que cualquier estrategia oportunista de
proyectación. El lugar común del obelisco abandonó la metáfora y
se transformó en hecho concreto: de trillado símbolo de la
porteñidad adquiere, gracias al factor humano que se sintió
convocado, el brillo de la diferencia, el peso de su propia
historia, la recreación de espacio generador de hechos políticos
y culturales. Por unos días, Buenos Aires vuelve a ser pensada
como tránsito casi obligado de la periferia al centro. Algo está
pasando allí y, lo sabemos muy bien, los números redondos son
poderosos, esto no ocurrirá a menudo. Desde el ágora griega, y
aun más atrás, la geografía urbana configura la vida política de
una ciudad y, a la vez, el hecho político queda sustentado, o
legitimado, en el espacio –ocurre allí y solamente puede ocurrir
allí. Habría que ver, entonces, cuando termine la fiesta, cómo
esos espacios centrales miran a la periferia (no sólo a los
barrios menos favorecidos sino al resto del país) y qué
irradiaciones se producen en ambas direcciones. Irradiaciones
que deberían ser constructivas para ambos y no parasitarias o
fagocitantes.
Volver a Notas de tapa
|
|