Don
Pedro Antonio de Cevallos, Gobernador y Comandante
General de Madrid y su distrito, Comandante General
de las Fuerzas de Tierra y Mar destinadas a la
América Meridional, Virrey Gobernador y Capitán
General de las Provincias del Río de la Plata,
Buenos Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz
de la Sierra, Charcas y de las ciudades y Pueblos de
Mendoza y de San Juan, Superior Presidente de la Real
Audiencia de Charcas y Superintendente General de
Real Hacienda en todos los Ramos y Productos de ella.
(...)
Hago
saber a los Gobernadores y Comandantes Portugueses en
América Meridional que de orden del Rey, mi Amo, he
venido a estas regiones a tomar satisfacción de las
injurias que las Armas del Rey Fidelísimo han
cometido contra los dominios, vasallos, tropa y
pabellón español, abusando de la moderación,
magnanimidad y escrupulosa buena fe del Rey y
publicando mendaces Manifiestos en que para paliar
sus excesos se atreven a calumniar de agresores a los
mismos comandantes españoles, a quienes han asaltado
bajo el seguro de la paz y buena armonía de los
respectivos soberanos.
Declaro
además para que nunca pueda alegarse o suponerse
ficción y dolo en mis operaciones, que éstas se
dirigirán también a recurperar los dilatados
países pertenecientes a la Corona de Castilla, que
la de Portugal ha usurpado ilegítimamente en esta
parte del mundo.
Que
me hallo noticioso de que después que las armas
portuguesas obtuvieron su ya notorio designio de
apoderarse fraudulentamente de la Banda Meridional
del Río Grande de San Pedro y ocuparon poco antes el
Fuerte de Santa Tecla, escribió el comandante
General de las Tropas portuguesas Don Juan Henrique
Bohm, como el Gobernador de la Colonia del Sacramento
Don Francisco Josef de la Rocha al Gobernador de
Buenos Aires, Don Juan Josef de Vertiz, tenían orden
del Virrey del Brasil de significarle la habían
recibido para cesar en todas las hostilidades y
procedimientos que pareciesen contrarios a la buena
paz y amistad que S.S.M.M. Católica y Fidelísima
querían se cultivase entre ambas Naciones; que
dichas ordenes expresaban debía esta amistad ser
recíproca en inteligencia de que quien quebrantase
bajo cualquier pretexto la amigable correspondencia
sería reputado agresor contra las mismas ordenes y
responsable de todas las consecuencias que se
siguiesen de semejantes procedimientos...
Debo
yo advertir y prevenir a los gobernadores,
comandantes y oficiales portugueses de mar y tierra,
para que no aleguen ignorancia. Vengo a estos paises
plenamente autorizado por S.M. para vindicar los
derechos de su Corona y solicitar por medio de las
armas el desagravio del Real decoro, y que soy
portador de las últimas determinaciones de mi
soberano, ya arriba enunciadas, las cuales deben
calificarse como forzosas e inevitables consecuencias
de los mismos atentados cometidos por los portugueses
sin respeto, ni consideración alguna a las
seguridades, reiteradamente dadas, ni a la
negociación entablada entre ambas cortes la cual era
tan positiva y sincera de parte del Ministerio
Español como aparente y capciosa de parte del
Lusitano.
A
bordo del navío el Poderoso, a Veinte de Febrero de
mil setecientos setenta y siete.
Don Pedro de Cevallos.
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