DANZA, VIDEO, ESPACIO Y MOVIMIENTO


 

Entrevista realizada por MYRNA CAPPIELLO al coreógrafo y bailarín
EDGARDO MERCADO

 

"Evitar lo tradicional y sus formas
 

preestablecidas"

 

 

El coreógrafo y bailarín argentino Edgardo Mercado comenta las curiosidades de una disciplina que se renueva, que apela a las vastas posibilidades de asombro y emoción. Su mirada sobre las constantes formas de experimentación con el cuerpo como herramienta creativa, sus estudios y proyectos en la búsqueda de nuevos conceptos.


 



 

 

“Videodanza es la construcción de una coreografía que sólo vive cuando está encarnada en un film". Así define el  teórico norteamericano Douglas Rosemberga este género que fusiona la danza con la técnica audiovisual. La aplicación de herramientas multimedia, las intervenciones en espacios públicos o los trabajos interdisciplinarios, son otras de las tantas formas renovadas de explorar el universo de esta disciplina. Edgardo Mercado, coreógrafo y bailarín argentino, cuenta lo llamativo de algunas de las iniciativas que escapan a lo más clásico y habitual.

 

-Durante años trabajaste como intérprete con Margarita Bali (coreógrafa argentina especializada en videodanza). Y ya como compositor, en tus obras utilizaste herramientas multimedia. ¿Se podrían encuadrar ambas experiencias dentro de un mismo género?

-No, son dos cosas distintas. Yo intento hacer un entramado entre las imágenes y la danza. Eso hago en Tierra de Mandelbrot, Plano Difuso y Argumentos a favor de la oscuridad, en las que utilizo herramientas multimediales. En cambio, una obra de videodanza está hecha especialmente para la cámara. No es el registro coreográfico. No es filmar una obra. La videodanza es un envase que tiene sus propias reglas, en el que las imágenes son las que bailan. La especialista en nuestro país es Silvina Szperling.

 

-En el marco del Festival Internacional de Videodanza, que se realizó en Buenos Aires, en septiembre, coordinaste la Residencia sobre intervenciones en el espacio público. ¿A quién estaba dirigida la convocatoria?

-A becarios de Argentina y Latinoamérica, estudiantes y graduados en danza, video, instalación artística, diseño de sonido, escenografía, programadores y todos aquellos interesados en desarrollar un programa de experimentación interdisciplinaria.

 

-¿En qué consistía la propuesta?

-En abrir el debate sobre la intervención en espacios públicos. La idea no era trasmitir un conocimiento sino dar pautas de trabajo, lineamientos generales, con el objetivo de producir un laburo interdisciplinario, que finalmente se mostró el último día del festival, en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.

 

-¿Por qué bailar en el espacio urbano?

-Para tratar de evitar lo tradicional y sus formas preestablecidas. Una de las experiencias más destacadas que tuve fue cuando adapté para el Parque de la memoria, en 2011, M o cualidades y variantes de la masa. Ahí la obra cobró un sentido renovado, un vuelo inesperado para mí. Fue muy potente. Elegí una explanada, al lado del paredón laberíntico con los nombres de los desaparecidos. Lo curioso era que los bailarines generaban sonido con su propio cuerpo, en una suerte de dualidad bailarín-instrumento. Fue increíble: los silencios se llenaron con miradas dirigidas hacia al río. Y eso lo dijo todo. El contexto le dio un mayor sentido a todo nuestro trabajo.

 

¿Qué sucede con los espectadores en este tipo de espacios?

-Es muy interesante lo que pasa en estos lugares, tenés otra llegada, incluso desde el ensayo. Te encontrás con gente que quizás nunca fue al teatro, que tal vez nunca vaya, mendigos, gente que pasa camino a la oficina o deportistas. Además, el contexto social, político y cultural de algunos espacios es muy fuerte.

 

-Sos parte de Touch and GoReality, un colectivo de artistas que  articula arquitectura, danza y video. ¿De qué se trata?

-Es una red interdisciplinar de profesionales que surgió en España, y está codirigida por las arquitectas Victoria Cobeña y María Auxiliadora Gálvez. La idea es tocar la realidad para transformarla. El objetivo es reciclar y reactivar espacios (edificios, áreas  públicas, paisajes) a través de la experiencia directa del cuerpo en el lugar y la percepción del mismo como herramienta creativa.

 

-Se hizo un Touch and Go en el ex Patronato de la infancia (Padelai) ¿Cómo fue esa experiencia?

-Se hizo a partir del taller Espacio-Tiempo-Movimiento, producido por la Oficina Cultural de la Embajada de España y el Centro Cultural de España en Buenos Aires,  en el marco de Ciudanza 2012, el Festival de Danza en Paisajes Urbanos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se ocupó durante una semana el edificio y los jardines, hoy en ruinas, en el barrio de San Telmo. Durante cinco días se hizo un taller interdisciplinar y un día se abrieron las puertas al público. Participaron arquitectos, bailarines y cineastas, y se registró una lectura nueva de un lugar obsoleto.

 

-Tomaste clases de manera independiente con grandes maestros de la danza  pero, además, estudiaste Ciencias Físicas, y diste clases de matemática.  ¿Cómo influyó la ciencia en tus obras?

-A pesar de que tomé clases de danza clásica, moderna y contemporánea con  Cristina Barnils, Ana María Stekelman, Marina Giancaspro, entre otros maestros, a pesar de que me perfeccioné en Estados Unidos y Europa, y obtuve becas y asistí a importantes seminarios, mi inicio fue tardío. Igualmente, afuera tuve acercamientos a otras formas de improvisar, de componer otras miradas.  Y eso me sirvió para empezar a crear. Ahí volqué mis conocimientos de matemática y física, y empecé mi trabajo con multimedios. Y así surgió una de mis primeras obras, Tierra de Mandelbrot, que hace referencia al matemático Benoît Mandelbrot, que acuñó el neologismo fractal. A partir de ese momento, trabajé con  Plano Difuso y Argumentos a favor de la oscuridad

 

-¿Qué género es el que más te interesa?

-Como creador me preocupan las ideas, el concepto que está detrás de una obra. Todo tiene que ser funcional a la idea, ese es mi mecanismo de creación. Es muy común enamorarse de los movimientos porque son bellos pero no hay que perder el rumbo de lo que se quiere contar. Para mí, volver a la idea es una forma de encontrar un hito para seguir en una misma dirección.

 

 

 

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MYRNA CAPPIELLO nació en Argentina en1982. Es profesora de historia y periodista. Ha realizado una especialización superior sobre sociedad y cultura en América Latina. Trabaja como docente y ha publicado artículos en diferentes medios como  Publicable y Underground. También ha escrito para la Revista Sole (Colombia), el Centro de Fotografía de Montevideo (Uruguay) y Replicante (México). 
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