Comunicación, cultura y sociedad / Literatura


LA SEXTA NOVELA DE ENRIQUE BUTTI
Álvaro Costa

Uds. conocen a Rossy de Palma. Y si no la conocen... no sé... miren "Mujeres al borde de un ataque de nervios", "Átame" o "Kika". Y si no, imagínense una Nelly Láinez joven, larguirucha y efectivamente española. Y si no, lean la última novela de Enrique Butti.

Uds. conocen a James Cagney. Bueno, quítenle el gángster, pónganle nada menos que el Felipe de "Mafalda" (que, al fin y al cabo, un gran actor hace de todo) y denle entre quince y diecisiete años. La misma edad que a Nelly Láinez. Pero que la pareja no se note. Esto es: supongamos un galgo afgano hembra (cruza) pretendiendo a un pekinés (cruza). Y si no, lean la última novela de Enrique Butti.

Ahora digamos que los susodichos deben llamarse respectivamente: Alicia Angélica de los Milagros y Lofeudito. Y que –por si no se lo hubiera inferido- van a constituir una comedia dramática. Acaso la comedia dramática sea la epopeya secularizada de unos seres vulgares que, por esta vez, van a vivir el disparate.

Repasando lo escrito, noto que no por casualidad comencé nombrando artistas de cine. Y que cuando dije "comedia dramática", me refería más a realizaciones fílmicas que a literarias. Hoy sabemos que ser guionista puede resultar ser un gran guionista. Sabemos que Borges alguna vez, o García Márquez varias, han incurrido en esa deferencia. También sabemos que el cine con frecuencia ha producido, después de la película, la edición de su argumento. Por lo demás, soy un mal degustador de teatro: he sido menos espectador en las salas de lo que lo he leído. Soy un mal degustador del cine: lo suelo mirar por TV. Pero -si Uds. quieren- se trata de un continuo semiótico (1). Cuando Federico Klemm muestra por televisión un televisor que reproduce –digamos- La Gioconda (2), uno recuerda las ‘matriochkas’ ucranianas (3), pero, sobre todo, recuerda esa especie de transustanciación (4) que Benjamín llamó "la pérdida del aura"(5). Veladuras o transparencias de color que desvivieron a Leonardo pasan a ser la seducción lumínica de la imagen catódica(6).Puede decirse, entonces: leo el cine en la última novela de Enrique Butti (7). Un poco al contrario de lo que ha sido escrito –Leonardo de nuevo- contra la literatura: que la pintura le es superior porque muestra de una vez y con la vivacidad de una presencia lo que las palabras quién sabe cuánto tardan en merodear. Hay que recordar, sin embargo, que, a su vez, lo contrario también ha sido dicho: cuánta gente ha lamentado la "adaptación al cine" de un cuento porque rebajaba su imaginación. Nada de esto para el caso. Y más todavía: repasando lo escrito, noto que no por casualidad he buscado a Almodóvar. Hay un cuento de Yukio Mishima , cuyo título español pasó a ser "Patriotismo", sinceramente una obra maestra y de lo peor que he leído. Almodóvar coloca este cuento (o parte de este cuento) al final de una de sus películas. Se trata, que yo sepa, de una cita no confesa. Que hubiera podido ser reservada a "El imperio de los sentidos" o al "Último tango en París". Pero... ¿a "Matador"..? ¿Después de toda una película así?... Es discordante. Y es discordante que en la última novela de Enrique Butti la galgo afgano aparezca una noche descoyuntándose en pleno camposanto, mientras se puede ver el regreso de los muertos vivos. Y esto después de haberse descoyuntado un rato antes no dentro de un avión desviado a Cuba pero sí en un colectivo tomado por equivocación, tremendamente oscuro y destinado al camposanto de referencia. Y todo siempre al lado del pekinés desmayado o a punto de hacerlo. Y todo para que termine persiguiéndolos, por un lado, la banda del colectivo que viene a ser una sarta de inmoladores religiosos con el sirviente Largo de los locos Adams quizá como protagonista... y por el otro, un fiolo (Santiago Gómez Cou y, sobre todo, la voz de Santiago Gómez Cou haciendo de clase baja) y sus dos adláteres, el cual fiolo estaba ahí porque, además de que se había sentido provocado por la cruza de galgo al principio de la novela, en un baile de suburbio, y tenía que cobrársela, era profanador de tumbas (por lo cual, pensándolo bien, S.G.Cou debería tener un toque de Boris Karloff). A lo largo de todo el zafarrancho (de éste, del anterior y del anterior) la Alicia Angélica de los Milagros conversa bastante seguido con su doble, quien eternamente la llama "la pavota", le da consejos y, llegado el caso, se le escabulle. Estamos ante un dibujo animado que, cada dos por tres, abre una filacteria cuyo apéndice reviste la forma de una hilera de globitos.

¿Qué es el kitsch? Ya ha sido magistralmente definido por Abraham Moles, por Hermann Broch, por Umberto Eco. A nivel léxico, kitsch son los "Seis problemas para Don Isidro Parodi" de Bustos Domeck. A nivel de los géneros o sub-géneros narrativos que abarca, kitsch es la última novela de Enrique Butti (7). En ella, se subsumen bajo la comedia: la novela fantástica, el melodrama, el policial, la novela de terror, la novela sicológica, el guión de cine, la historieta...(8). Yo agregaría entonces –si es que nadie lo ha dicho antes- que las imbricaciones que el kitsch realiza en este tipo de narración corresponden, en Retórica, a lo que el Grupo Miu (9) llama "figura por incoordinación", del tipo que en los mensajes visuales ejemplifican el centauro o el basilisco: c/u un producto de partes distintas. No es que no haya la hilación de una trama: de hecho, hace un rato la esbocé parcialmente; de hecho, un centauro no es un animal con los ojos en las patas o el rabillo en la cabeza. Es que tal montaje de géneros en el interín de la comedia inaugura una sucesión como de distintos sub-argumentos, una discontinuidad alotópica, si es verdad que la forma lo es del contenido y viceversa.

Durante mucho tiempo, lo feo fue antiestético. Análogamente, U.Eco ha señalado que, así como el kitsch (fuera del arte) se apropió, banalizándola, de la vanguardia, la vanguardia o la pos-vanguardia (con el pop, por ej.) se apropió del kitsch (10). La última novela de Enrique Butti es un caso no de vanguardia pero sí de kitsch dentro del arte.

Por último, hay páginas de difícil olvido, dignas del antólogo severo. Estoy a punto de reproducirlas. Pero cada cual debe hacer la prueba.-

REFERENCIAS
1.- En el sentido de Juri Lotman.
2.- "El banquete telemático", Canal a, 01/02.
3.- En tanto la serie podría seguir indefinidamente: el TV. mostrando un TV. que muestra un TV. que muestra un TV. que.......
4. Propiamente, en la acepción de Hjemslev de "sustancia de la expresión".
5.- Ver "El arte en la época de la reproductibilidad técnica".
6.- "El arte y los medios", Ana María Batisttozzi, Clarín, 06/03/97.
7.- Y no sólo en la última.
8.- Insoslayable: nombrar a Pablo Zweig, el ilustrador.
9.- Ver "Retórica general" o "Tratado del signo visual".
10.- En "Apocalípticos e integrados".

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