Revista de pensamiento y cultura
/ La pregunta por la muerte / Año III N° 6 / Otoño - Invierno 2003
   

LA MUERTE EN LA LITERATURA

Entrevista a Jorge Luis Borges (1963)
La novela policial

- ¿Cuáles son los orígenes de la novela policial?

- A diferencia de la historia de otros géneros literarios, la del género policial no ofrece ningún misterio. Un astrólogo podría establecer el horóscopo, ya que sabemos exactamente el día en que ese género fue inventado. Se trata de uno de los días del año 1841 y su inventor fue aquel prodigioso escritor que se llamó Edgar Allan Poe. Poe, en 1841, escribe "The Murders in the Rue Morgue" (esto, traducido literalmente, sería "Los asesinatos en la calle Morgue", pero yo creo que convendría traducirlo por "Los crímenes de la calle Morgue", …que la palabra crimen tiene la misma fuerza que la palabra murder en inglés; en cambio, asesinato está debilitada por las dos eses). Después de ese primer cuento policial, Poe escribe otros en los que se encuentran todas las características del género.

- Es decir que los escritores posteriores enriquecieron el género según el camino señalado por Poe.

- Sí. Así es.

- Pero se ha dicho, casi como una acusación, que los cuentos de Poe son transparentes.

- Esta observación es injusta. En primer término, conocemos el argumento de esos cuentos antes de leerlos. Todo lector de "Los crímenes de la calle Morgue" sabe que el asesinato fue cometido por un mono y, en segundo lugar (esto es harto importante) esos cuentos han creado un tipo especial de lector. Es decir: cuando leemos un libro cualquiera, lo leemos sin mayor suspicacia. No pensamos que el autor está tratando de engañarnos.

- Cuando Cervantes nos dice: "En un lugar de la Mancha (…) vivía un hidalgo" creemos que verdaderamente un hidalgo vivía en un lugar de la Mancha.

- Claro. En cambio, si esa observación estuviera al principio de un cuento policial, sería sometida a nuestra desconfianza, a nuestra vigilancia, pensaríamos que quizás el hidalgo no vivía en un pueblo de la Mancha o que ese hidalgo no era realmente un hidalgo, sino alguien que se hacía pasar por tal y lo que fuere. De igual manera, los primeros cuentos de Poe fueron leídos con la inocencia y la buena voluntad con que se lee cualquier relato, pero ahora esos cuentos han creado una manera especial de leerlos.

- En última instancia, nosotros mismos, en cuanto lectores de cuentos policiales, somos personajes creados por Poe.

- Claro, esa es la idea.

- ¿Cuáles son los temas de la novela policial?

- Esos temas se encuentran en los primeros cuentos de Poe. En "The Murders in the Rue Morgue" tenemos el tema del asesinato cometido en un cuarto cerrado, tema que sugiere lo mágico, aunque luego se resuelva lógicamente. El doble asesinato ha sido cometido por un mono que trepa por la cadena de un pararrayos. Luego otros escritores retoman ese tema. Una de las soluciones más brillantes es la del escritor judeo-inglés Israel Zangwill en "The Bigbow Murders". Este autor escribió a fines del siglo XIX, en pleno auge de las admirables ficciones de Conan Doyle, y relataba más bien historias patéticas sobre la vida de las juderías en Europa. Después quiso demostrar que él también podría jugar al juego del cuento policial y escribió "The Bigbow Murders", donde tenemos un truco, un artificio, que luego ha sido repetido por Chesterton y por otros autores. La solución que da para el crimen cometido es que el que descubre o simula descubrir el crimen, es el que lo comete. En este cuento de Zangwill el detective y la dueña de la casa de pensión en que vive la víctima entran a un tiempo en la pieza donde se comete el crimen; el detective se adelanta unos pasos y dice: Fulano de Tal ha sido asesinado, y mata en ese momento al hombre que está durmiendo, porque le habían dado un narcótico.
Aquí la solución estaría en que el crimen fue cometido un instante después de haber abierto la puerta.
Hay otras soluciones en que el crimen se comete cuando la pieza está cerrada. Estas son en general inferiores, porque se basan en medios mecánicos pero hay una, en un cuento de Chesterton, donde un individuo muere de un flechazo ante una ventana abierta; se cree, lógicamente, que le han disparado desde afuera y luego resulta (aquí volvemos un poco al artificio de Zangwill) que lo mata el que descubre el crimen. Este le clava la flecha como quien clava un puñal, pero la flecha sugiere el hecho de haber sido disparada de lejos.(…)

- ¿Subsistirá la novela policial?

- La profecía es el más peligroso de los géneros literarios. Sin embargo, me atrevo a profetizar que cierto género policial clásico –digamos- está a punto de desaparecer. Esto se explica porque en el género policial hay mucho de artificio: interesa saber cómo entró el asesino entre un grupo de personas artificialmente limitado, interesan los medios mecánicos del crimen y estas variaciones pueden ser infinitas. Una vez agotadas todas las posibilidades, la novela policial tiene que volver al seno común de la novela. Fuera de lo mecánico, volveríamos a lo psicológico, lo cual no está nada mal, porque volveríamos a Macbeth, a los admirables asesinatos de las novelas de Dostoievsky, al crimen de Raskolnikoff… Pero aunque la novela policial desapareciera como género –todo género muy legislado tiende a desaparecer- siempre quedaría la saludable influencia de que hemos hablado. Desde luego, que esta virtud de la construcción es muy anterior al género policial. La encontramos en la historia del ciego o en la historia de Aladino, de Las Mil y Una Noches, y la encontramos en las tragedias griegas. Pero nuestra época tiende a olvidar todo esto, tiende a lo inconexo, que es más fácil. Y en la historia de la literatura la misión de la novela policial puede ser recordar estas virtudes clásicas de la organización y premeditación de todas las obras literarias.

 

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