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Informe Especial Nº 3 / Los espacios de la locura

     
  ARCHIVO / EL BORDA
Las transformaciones del Hospital Borda
Casa de Dementes – Hospicio de San Buenaventura – Hospicio de las Mercedes
Fragmentos extraídos del libro La locura en la Argentina, José Ingenieros
Los gráficos pertencen a documentos del Archivo General de la Nación

En 1860 "hubo quien manifestara ya la idea de sacar la casa de locos fuera de la ciudad, próxima a una vía férrea; pero ¿adónde se pretendía conducir al alienado, si en las puertas de la ciudad no se le trataba como tiene derecho a exigir, con la dulzura y comodidades que se les dispensa en todas partes? ¿cómo sería, decimos, lejos de ella, separado de toda vigilancia, y con nuestro carácter negligente? Esta idea, tan sobria como económica bajo todo punto de vista, dará benéficos resultados cuando nuestros médicos, nuestra Municipalidad y el público en general, se penetren de las necesidades del insano y de la especialidad de los cuidados que reclama el estado de locura". (Meléndez y Coni).

El Dr. Ventura Bosch, presidente de la Comisión Filantrópica, llevó a cabo la construcción de la Casa de Dementes, que al principio se consideró como una sucursal del Hospital General de Hombres… en esa época se le dio el nombre de Hospital de San Buenaventura, en honor de su fundador Ventura Bosch.

  CASA DE DEMENTES

Zonificación:

CASA DE LA ADMINISTRACIÓN
DIVISIONES DE LOS DEMENTES
LOCOS DE ATAR
OFICINAS
BAÑOS
LAVADERO
Hunt y Schrader, Arquitectos

"Del Hospital General de Hombres se trajeron algunos muebles de los que usaban los alienados, tales como las camas de madera con cepos, que felizmente fueron quemadas en uno de los años en que el cólera atacó a estos desgraciados. En los comedores se veían todavía las cadenas, que recuerdan las antiguas prisiones de los alienados, sirviendo para unir las mesas por los pies, a fin de que aquéllos no las removieran. Esta era precisamente la situación del loco" al fundarse el Hospicio de San Buenaventura. "El médico asistía todos los días al hospital y así que se retiraba, para no volver hasta el día siguiente, la mayor parte de los empleados hacían otro tanto. Por las noches cerraban con llave las puertas de las habitaciones, dejando dentro a los alienados y se retiraban a sus casas, procurando llegar al Hospicio antes de la venida del médico… Durante el día todo se encontraba en completo desquicio, los desgraciados alienados eran las víctimas contra quienes se ensañaban los rudos e inhumanos asistentes, que parecían rentados para cometer actos de crueldad". (Meléndez y Coni)

El Doctor Lucio Meléndez en 1879, pidió la construcción de pabellones aislados, distribuidos en su proyecto "de tal modo que queden separados del antiguo por medio de jardines espaciosos que sirvan de recreo a los insanos, permitiendo a la vez fácil entrada a la luz y al aire de que hoy carecen en alto grado". En su plan exigía que se separasen a los alienados agudos de los crónico, a los convalescientes de los agitados, a los dementes, a los paralíticos, epilépticos, semiagitados, crónicos, crónicos tranquilos, desaseados.

  ENSANCHE
HOSPICIO DE LAS MERCEDES

Algunas áreas:
FURIOSOS
ALIENADOS TRANQUILOS
PENSIONISTAS
CONVALECIENTES

Proyectado por el Arquitecto Enrique Alberg
(1885)

"Los dormitorios están dispuestos alrededor de los patios agrupados de modo que una misma guardia puede hacer la vigilancia de dos o tres dormitorios a la vez, teniendo éstos sus entradas al lado de la pieza del guardián. Hay los lavatorios y demás dependencias que se necesitan y dos comedores espaciosos que pueden servir también para salas de conversación. El departamento para alienados tranquilos, puede contener 150 camas. El de pensionistas de segunda clase en dos piezas de diferente tamaño, con comedor, sala de billar, de lectura, etc. Con capacidad para 60 camas; y de pensionistas de primera con piezas para una o dos personas con una capacidad para 55" (Memorándum del arquitecto Enrique Alberg)

La obra del Doctor Meléndez fue proseguida con incansable afán por el Doctor Domingo Cabred, que en 1892 le sucedió en la dirección del Hospicio de las Mercedes y en la cátedra de psiquiatría. Inspirándose en conceptos más modernos, proyectó y realizó reformas en el Hospicio, siendo notables los pabellones de pensionistas y de alienados delincuentes, que dieron un nuevo aspecto a todo el conjunto.

De esta manera, por el año 1900, el Hospicio de las Mercedes presentaba un aspecto heterogéneo, debido a la coexistencia de efificios correspondientes a tres distintas épocas: la de Ventura Bosch, su fundador; la de Lucio Meléndez, el maestro; y la de su continuador, Domingo Cabred.



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