Al señor don Andrés
Artigas, comandante general de las Misiones.
Si el comandante Mandure
prendió al indio Pintos, alcalde de San
Gregorio, fue sin mi consentimiento, y sin saber
lo que ha hecho. Por lo mismo, he mandado que
regrese dicho Pintos a su pueblo, con el empleo
que antes tenía.
Con esta fecha escribo
igualmente al comandante Mandure para que en los
sucesivo no se entremeta en la jurisdicción de
usted, y que, si algo tuviera que decirle, le
escriba, para que con conocimiento de usted, se
haga cualquiera indagación o reclamo. El es
únicamente comandante de su pueblo y nada tiene
que hacer en los demás, después que he puesto a
cargo de esas Misiones. No crea usted que nadie
sea capaz de prevenir o sorprender mi juicio
sobre este particular, ni permitiré que su
autoridad sea ultrajada. Lo que interesa es que
usted se porte como hombre de bien, que castigue
a los delincuentes y premie a los virtuosos. Que
llene la justicia rectamente sin atender a
empeños ni pasiones, que mire por los
miserables, que los trate con amor, para que de
ese modo se haga obedecer y amar.
Saludo a usted con todo mi
afecto.
Cuartel general 27 de agosto
de 1815.
José Artigas