contratiempo | La Argentina que quisimos | Año II - N° 4 | 25 de mayo de 2002

UTOPÍAS ARGENTINAS

LOS ESTADOS UNIDOS DEL SUR

/Argirópolis

O LA CAPITAL DE LOS ESTADOS
CONFEDERADOS DEL RÍO DE LA PLATA

(fragmento)

DOMINGO F. SARMIENTO

Corría el año 1850. Los enfrentamientos con las provincias argentinas, las malas relaciones con el Paraguay, el sitio a Montevideo y los intereses marítimos en juego,obligaron a Sarmiento, según sus propias palabras, a escribir Argirópolis. Aquí plantea la formación de "una federación con el nombre de los Estados Unidos del Sur, u otro que borre todo asomo de desigualdad", con capital en la estratégica Isla Martín García.

 

INTRODUCCIÓN (Fragmento)

¿Cuántos años dura la guerra que desola las márgenes del Plata? ¿Cuánta sangre y cuántos millones ha costado ya y cuántos ha de costar aún? ¿Quiénes derraman esa sangre, y cuya es la fortuna que se malgasta? ¿Quién tiene interés en la prolongación de la guerra? ¿Por qué se pelea y entre quiénes? ¿Quién, en fin, puede prever el desenlace de tantas complicaciones? ¿No hay medio al alcance del hombre para conciliar los diversos intereses que se chocan?

El presente opúsculo ha sido escrito con la mente de sugerir, por el estudio de los antecedentes de la lucha, la geografía del país, y las instituciones argentinas, un medio de pacificación que a la vez ponga término a los males presentes, y ciegue en su fuente la causa de nuevas complicaciones, dejando definitivamente constituídos aquellos países.

Este escrito se dirige a los gobiernos confederados de las provincias argentinas, al jefe de la fuerzas que sitian a Montevideo y al agente de la Francia, que sostiene la defensa de la plaza creyendo interesada la suerte de sus nacionales en el desenlace de la lucha. Todos estos y el gobierno del Paraguay son personajes obligados de aquel sangriento drama. Los pueblos argentino y oriental, bajo la presión del azote de la guerra y los poderes absolutos e irresponsables con que han armado a sus gobiernos para ponerlos a la altura de las dificultades con que luchan, los pueblos, decíamos, no tienen un carácter activo en los sucesos. Sufren, pagan y esperan.(...)

Después de la Francia, quienes más pueden hacer por la realización de la pacífica idea que emitimos, son los gobiernos federales o independientes del litoral de los ríos que forman el Plata. La cuestión es de vida o de muerte para ellos. Martín García, vuelto a poder del gobierno de Buenos Aires y un vapor de guerra paseándose por las aguas del Paraná, el silencio, la sumisión, reinarán en ambas orillas.
¡Adiós arreglo de la navegación de los ríos, tantas veces solicitado por los gobiernos federales de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, y otras tantas mañosamente diferido a la decisión de un congreso, que se ha puesto el mayor arte para hacerlo olvidar; adiós, federación; adiós, igualdad entre las provincias! El gobierno de Buenos Aires tendrá bajo su pie a los pueblos del interior por la aduana del puerto único, como el carcelero a los presos por la puerta que custodia.

Martín García es el cerrojo echado a la entrada de los ríos. ¡Ay de los que quedan dentro, si el gobierno de una provincia logra atarse la llave al cinto! Allí estan los destinos futuros del Río de la Plata. El interior, al oeste de la Pampa, se muere de muerte natural; está lejos, muy lejos de la costa, donde el comercio europeo enriquece y agranda ciudades, puebla desiertos, crea poder y desenvuelve civilización.(...)

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ARGIRÓPOLIS (Fragmento)

Creemos haber llegado a establecer sólidamente la conveniencia, la necesidad y la justicia de crear una capital en el punto céntrico del Río de la Plata, que poniendo por su posición geográfica en armonía todos los intereses que se chocan sin provecho después de tan largos años, termine a satisfacción de todos los partidos, de todos los Estados del Plata la guerra que los desola, para cuya solución han sido impotentes las armas de la Confederación Argentina y la diplomacia europea. Efectivamente, la creación de una capital en Martín García, para conciliar los intereses y la libertad de los Estados confederados, tiene en su apoyo:

1°) El ejemplo de los Estados Unidos de Norte América, que adoptaron en igual caso el mismo temperamento para constituir la Federación. Washington fue creada para servir de capital de la Unión Americana y su distrito entregado al congreso.

2°) Que por su forma insular Martín García se desliga naturalmente de toda influencia de cada una de las provincias que forman la Unión.

3°) Que cerrando la entrada al Paraná y al Uruguay, las provincias ribereñas de Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y sus limítrofes, como asimismo el Paraguay y la República del Uruguay, unidas en su interés común, están interesados en la independencia de dicha isla de toda otra provincia que pueda, ahora o en lo sucesivo, someter la navegación interior de los ríos a las regulaciones que su interés particular le aconseje imponer.

4°) Que si han de hacerse estipulaciones entre el Paraguay y el Uruguay con la Confederación actual para garantirse recíprocamente la navegación de sus ríos, estas estipulaciones no pueden ser duraderas y firmes mientras los tres Estados no tengan igualdad de dominio sobre la isla fuerte que cierra el tránsito, y esta igualdad supone la asociación y federación de los tres Estados en un cuerpo unido por un interés y un centro común.

5°) Que la situación extranjera de Martín García la hace un baluarte de defensa para los Estados y, por tanto, está llamada a ser el centro de la Unión.

6°) Que la situación geográfica de las provincias de la Confederación Argentina hace de esta isla, no sólo el centro administrativo y comercial, sino la aduana general para la percepción de los derechos de exportación e importación.

7°) Que deja a Buenos Aires y Montevideo en pleno goce de las ventajas comerciales que les asegura su situación a ambos lados de la embocadura del río, sometidas a una legislación común que estorbe en adelante la competencia y rivalidad comercial que las ha arrastrado a pretender destruirse mutuamente en las guerras, intervenciones y luchas de partido que ambas han fomentado durante los quince años precedentes.

8°) Que la población de la isla creará en pocos años un nuevo centro comercial común a las dos ciudades, y por tanto un nuevo elemento de prosperidad para ellas, aumentando el número de ciudades comerciantes y ricas del Río de la Plata.

9°) Que no estando en poder de ninguno de los Estados la isla, y siendo la posesión actual que de ella tiene la Francia por vía de rehenes, la Francia se prestaría a devolverla a un congreso reunido en ella para terminar la guerra, y el congreso tendría interés de entrar en su inmediata posesión, en nombre de todos los Estados interesados.

10°) Que convocado el congreso, el encargado de las relaciones exteriores hecho provisoriamente al gobierno de una de las provincias, deja de ser una amenaza constante de usurpación del poder nacional, efectuada por la duración y la irresponsabilidad del encargado, y las concesiones que solicita diariamente de los ponderantes, para extender su autoridad a punto de someterlos a ellos mismos a su dominio.

Militan en favor de la fusión de los tres Estados del Plata en un solo cuerpo, el espíritu de la época y las necesidades de las naciones modernas. La especie humana marcha a reunirse en grandes grupos, por razas, por lenguas, por civilizaciones idénticas y análogas.(...)

Las repúblicas sudamericanas han pasado todas más o menos por la propensión a descomponerse en pequeñas fracciones, solicitadas por una anárquica e irreflexiva aspiración a una independencia ruinosa, oscura, sin representación en la escala de las naciones. Centro América ha hecho un estado soberano de cada aldea: la antigua Colombia diósela para tres repúblicas; las Provincias Unidas del Río de la Plata se descompusieron en Bolivia, Paraguay, Uruguay y Confederación Argentina, y aun esta última llevó su afán de descomposición hasta constituirse en un caos sin constitución y sin regla conocida, de donde ha salido la actual Confederación, encabezada en el exterior por un encargado provisorio de las relaciones exteriores.

Los Estados del Plata están llamados, por los vínculos con que la naturaleza los ha estrechado entre sí, a formar una sola nación. Su vecindad al Brasil, fuerte de cuatro millones de habitantes, los ponen en una inferioridad de fuerza que sólo el valor y los grandes sacrificos pueden suplir.(...)

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"ARGIRÓPOLIS", Domingo F. Sarmiento (La Cultura Argentina, 1916)

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