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Nota de tapa 7 / Año II / Diciembre 2002-Enero 2003
La Muerte en Argentina

La muerte, el hambre y algunas variantes del horror fueron los eslabones de la cadena que amarró con fuerza el mundo comunicacional de la Argentina, los grandes protagonistas mediáticos de este 2002 que está terminando.
La noticia fue la muerte. O mejor dicho, la muerte se volvió noticia recurrente. Muerte joven, pobre, combativa; muerte en las escalinatas del congreso, muerte en plaza de Mayo, muerte en Avellaneda, muerte en el Riachuelo, la muerte merodeando como cuervo sobre su presa en las desnutridas provincias argentinas. O solapada, en formato negociado y a largo plazo.
Muerte importada.

De afuera también llegó enlatada: mucho cine bélico de Estados Unidos y series de policía científica, de esas donde los protagonistas centrales son justamente el cadáver y la eficiencia tecnológica–tal vez, a su manera, la ficción logre reparar la realidad del negro setiembre del 2001-; hasta las comedias blancas se volvieron ligeramente grises.

Claro está que no fue en este año cuando se inauguró la costumbre de matar a desocupados combativos, o a jóvenes humildes de las barriadas del conurbano bonaerense. Tampoco es nuevo que familias enteras vivan de los grandes basurales ni que el otro se haya vuelto un enemigo. Mucho menos, no fue en el 2002 cuando los niños empezaron a morirse de hambre en la Argentina. La nefasta historia viene de lejos y está muy lejos de ser discontinua. El asesinato de una niña puede voltear un gobierno, como ocurrió en Catamarca hace doce años. Pero también pueden morir por día, en Tucumán, Santiago del Estero, Misiones o a veinte cuadras del centro y desde hace más de doce años, miles de niños que jamás serán noticia. No estaría nada mal seguirle el rastro a la desgracia. Como parte de una política comunicacional, sería interesante investigar sus causas, tal vez, y utilizando un término muy caro en estas épocas, hacer una cartografía de sus flujos, de sus transformaciones en el tiempo, de sus radios de acción. Sería muy oportuno elaborar un mapa de la violencia que, en países como el nuestro, rara vez se toma descanso. Más allá de las noticias.

Foto: Buenos Aires, jueves 19 de diciembre de 2001

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