/ HISTORIA Y TERRITORIO

   

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El misterioso tesoro de Sobremonte
y la “parte” que los ingleses
no se llevaron

GUSTAVO FABIÁN ALONSO
 

 

Mucho se ha escrito sobre la suerte que corrió el famoso Tesoro Real cuando los ingleses se dejaron ver en el Río de la Plata en el invierno de 1806. Todos sabemos que luego de idas y venidas terminó en manos del invasor, pero ¿qué parte de él llegó a sus manos? ¿Es verdad o no que fue escondido en algún lugar?, y si fue así, ¿todo se entregó a los ingleses, o un porcentaje quedó “perdido” para siempre?

Para responder estas y otras preguntas, analizaremos un expediente conservado en el Archivo General de la Nación, que tal vez nos pueda ayudar a comprender los hechos sucedidos en aquellos históricos días de la invasión inglesa al puerto de Buenos Aires en 1806[1].

En la noche del 25 de Junio de 1806, el alcalde de la Villa de Luján, Manuel de la Piedra, recibe una orden del Virrey Rafael de Sobremonte para que custodie hasta la ciudad de Córdoba 104 barras de plata y  42 cajones de plata sellada, estos últimos por valor de 84.000 pesos, que formaban parte del tesoro real amenazado por los ingleses.

Varios días después, y luego de la caída de la ciudad de Buenos Aires el 27 de Junio, el Virrey ordena devolver el tesoro fugado, que a la sazón se encontraba en la Villa de Luján. Sin embargo, Sobremonte se juega una carta más y sólo manda que se vuelvan a Buenos Aires los caudales del Rey y los encargados a Manuel de Sarratea que pertenecían a la Cía. de Filipinas, “,,,continuarán los demás del Consulado, y particulares al destino señalado…”. Y la orden del Virrey resaltaba que “…los que se hallaban depositados en la Caja Real en dicho día, como los de Manuel de la Piedra, y otros de esta naturaleza no deben ser comprendidos en el retorno…”; se entiende que se refiere al retorno desde Lujan a Buenos Aires.

Por lo expuesto el Tesoro parecía estar dividido en dos partes, una parte encargada a Manuel de Sarratea y la otra a Manuel de la Piedra, siendo ésta última la que no debía entregarse al invasor.

Los problemas de de la Piedra no culminaron cuando parte del tesoro volvió a Buenos Aires, sino que aumentaron porque los ingleses se enteraron de que el resto del mismo no había sido entregado. Para encontrarlo, destinaron 30 hombres de sus tropas y “…al Comisionado Francisco González…” junto con doce españoles. De la Piedra ordena entonces a sus dependientes que abandonen el camino real y “…dirigiesen su ruta a las Pampas, y enterrasen las barras y cajones en efecto así lo hicieron mas delante de los cerrilos, y en distancia hasta la cañada de los Leones (actual partido de Suipacha, Pcía. de Buenos Aires), parage a donde les alcanzó la noticia.”

Al llegar a Luján, los ingleses solo encontraron los caudales del Consulado, pero no los de de la Piedra. Engañados, los invasores siguieron durante dos días el camino de Córdoba sin rastro de las carretas con el dinero. Al volver del viaje infructuoso, aquéllos, junto a los rastreadores españoles, encontraron las marcas de las ruedas en dirección a los pozos y lagunas donde estaban enterrados los caudales, los que sacaron de allí “…a excepción de 29 barras de plata valor de cuarenta y tantos mil pesos que escaparon a la diligencia de estos invasores”.

El documento termina allí y nada dice sobe el destino de esas 29 barras de plata. Hemos investigado si existe algún otro documento que hable sobre el particular pero no hemos hallado ningún rastro hasta el momento.

En verdad, el expediente se inicia con un pedido de informe a Manuel de la Piedra para que identifique la cantidad exacta de barras de plata y cajones con plata sellada que los ingleses desenterraron de las lagunas y pozos de Los Leones. De la Piedra aduce que él no sabe con exactitud y que sus dependientes tampoco.

En el informe solicitado a Valentín Olivares, Alguacil Mayor de la Villa de Luján, sobre el particular, éste dice que los ingleses desenterraron 75 barras de plata y 36 cajones de plata sellada de a dos mil pesos cajón y que dejaron de buscar por no poder hallar más. Por lo tanto, además de las 29 barras de plata, les falto desenterrar 6 cajones de plata sellada que nada dicen los informes presentados.  

En definitiva, parece que parte del tesoro de Sobremonte fue enterrado a unos 130 km. al Noroeste de Buenos Aires,  en pozos y lagunas que forman el nacimiento del actual río Luján (en el partido de Suipacha), y que luego fue encontrado por los ingleses, pero cansados éstos de buscar dejaron unas 29 barras de plata y 6 cajones de plata sellada, que suponemos volvieron a la capital, aunque no hemos encontrado indicios documentados de ello.


 

[1] Archivo General de la Nación (en adelante AGN), División Colonia, Sección Gobierno. Cabildo de Buenos Aires. Archivo. Sala 9 19-5-5, Fojas 670 en adelante.  Debo el hallazgo de este expediente al Lic. Gabriel Taruselli, Jefe del Dpto. Documentos Escritos del Archivo General de la Nación.

 

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